25 de agosto de 2011

La figura de la prostituta

La figura de la prostituta bien pudo aparecer en la Prehistoria. Cuando el hombre descubre su participación, con el acto sexual, en el nacimiento de los hijos. Este hecho cambia mucho: la vinculación entre hombres y mujeres, la relación de la madre con sus hijos y el tipo de organización social, que se vuelve patriarcal. Así la mujer deja de desempeñar funciones como curandera, recolectora o alfarera y pasa a ser madre y esposa. Como durante casi toda su vida fértil, la mujer está embarazada o lactando a su hijo, el hombre ha de recurrir a otras mujeres para satisfacer sus necesidades sexuales. Lógicamente, estas mujeres no podían estar casadas, y sin el apoyo y sustento económico de un marido, se veían abocadas a cobrar por sus servicios sexuales.

En la Antigüedad existía la prostitución sagrada y la mujer era la intermediaria entre los dioses y los hombres. En Egipto, Grecia y Roma la prostitución era una práctica legal y existía en tres versiones: la prostitución sagrada, la legal y la hospitalaria, en la que el marido ofrecía a su esposa para agasajar a sus invitados. Superada la Edad Media, el discurso de la Iglesia convirtió a las prostitutas en pecadoras, siendo algunas quemadas por la Inquisición como brujas, y la legislación las transformó en delincuentes, así pues, la práctica de la prostitución requirió de una regulación legal. En 1621 fue ilegalizado el comercio sexual, aunque no se evitó una actividad cada vez más numerosa, y en 1704 las mujeres de mala vida eran enviadas a la cárcel de Galeras en Madrid o las casas de Recogidas y Arrepentidas. En el siglo XVIII la práctica de la prostitución era tan habitual que generaba problemas de salud y se consideró un peligro para la salubridad pública, se intentó erradicar, pero había tantos intereses por medio que se acabó por recluir a las prostitutas en burdeles. La sociedad se planteaba un dilema: la necesidad de proteger el modelo de familia patriarcal, basado en la virginidad de la mujer para poder transmitir legítimamente el patrimonio, y la necesidad sexual del varón, que hacía de la prostitución un mal necesario que el estado tuvo que reglamentar.

En el siglo XIX la mujer ya puede hablar con su propia voz y ha logrado gozar de cierta libertad. La prostituta se considera una víctima de la sociedad que debe ser redimida o un ser miserable del que conviene apartarse. Una visión dual que genera tolerancia o juicios condenatorios y que mantiene a la mujer en un rol de individuo estigmatizado.

Hoy, el debate sobre la prostitución continúa.

18 de agosto de 2011

Tengo varias preguntas para usted

Pero ¿qué más quieres recortar, Zapatero? ¿Cuál es el problema ahora? ¿No son suficientes las listas de espera para operarse, para recibir asistencia sanitaria específica? ¿No pagamos las gafas, las prótesis, los implantes dentales, las visitas al psicólogo y al psiquiatra, una parte de todas las medicinas, los libros de texto, el peaje de las autopistas…? ¿Por qué sectores tan importantes como el de la salud o la cultura han de hacerse más precarios todavía? ¿No has encontrado otra caja de la que sacar dinero?


¿Y si ahorras? Si suprimes administraciones. Si te decides a cobrarles impuestos a los ricos. Si persigues a los defraudadores, especuladores y negreros. ¿Dónde está el estado del bienestar, ése que enarbolabas como bandera distintiva del nivel de dignidad de nuestra sociedad? El estado del bienestar es un engañabobos. Haciendo recortes en sanidad no recortas la calidad de vida, recortas vida. Recortando en cultura, recortas desarrollo, progreso. ¿Quieres que España sea como Estados Unidos, donde quien no paga no se cura? Qué vergüenza. ¿Vas a recortar en escuelas? En los últimos años, muchos alumnos han cursado sus estudios en barracones y las asociaciones de madres y padres han tenido que subvencionar de su bolsillo actividades extraescolares, atención psicológica o material para los centros. ¿Pretendes que aumente todavía más el fracaso escolar? ¿Recortaras también en profesorado y recursos educativos?


Estás jugando con fuego. Nadie dice que no sean precisos los recortes, pero mira bien antes de meter la tijera.

12 de agosto de 2011

Mala cosa, la ignorancia

Cuando uno padece una enfermedad grave, lógicamente tiene el deseo de curarse. Esto debía ocurrirle a la monja francesa que, afectada de la enfermedad de Parkinson, escribió el nombre de Juan Pablo II en un papelito, quién sabe con qué intención. El caso es que dicho papel ha servido para que se inicie el proceso de beatificación del anterior Papa y llevarlo a los altares, pues se le atribuye la milagrosa curación de la monja.



Como lega en materia de canonizaciones, ignoro si una palabra escrita posee el valor suficiente para que alguien sea santificado, si una curación inexplicable puede considerarse milagro, si existe una serie de requisitos que debe cumplir el aspirante a santo para que el Vaticano lo entronice, si la gente prefiere el bisturí o los escapularios. Mala cosa, la ignorancia.

3 de agosto de 2011

Delinquir sale barato

Por una mera cuestión formal: la anulación de unas escuchas telefónicas, han absuelto en pocos días a los acusados en tres casos de tráfico de drogas. Una mujer detenida en Barajas con cuatro kilos de cocaína, cinco imputados en un comiso de 600 kilos de hachís y dos personas a las que pillaron cuando desembarcaban 3.200 kilos de hachís en una cala de la Costa Brava.


También cabe remarcar que 14 de los 19 imputados en el caso "Ballena Blanca", el mayor proceso judicial por blanqueo de dinero en España, han sido absueltos por la anulación de las intervenciones telefónicas. Algunos consideran que estas absoluciones son un triunfo del estado de derecho, pues demuestran que los derechos fundamentales que recoge el artículo 18.9 de la Constitución han quedado garantizados al ser protegido el secreto de las comunicaciones. Y desde el punto de vista legal, así es. Pero una cosa es absolver a un imputado por falta o insuficiencia de pruebas y otra que, habiéndose demostrado la comisión del delito, no se condene al culpable por una cuestión formal, porque parece que las garantías constitucionales favorezcan a los presuntos delincuentes y perjudiquen a las víctimas.


No estaría de más que se los legisladores revisaran y la policía aplicase mejor las escuchas telefónicas, a fin de evitar que algunos delincuentes se vayan de rositas.