Pierre Hermé

Pierre Hermé no es solo uno de los mejores reposteros del mundo, es un pionero que ha llevado la sofisticación a las recetas tradicionales. Ha inventado el término “Alta Pastelería” y puede tardar años en crear un nuevo pastel. Sus obras son auténticas referencias universales, como el Isfahán, un pastelillo de flor de rosa, frambuesa y lichi; el Carrément Chocolat, una deliciosa obsesión de chocolate; o el macaron, ese merengue tradicional que puso de moda con ingredientes tan inesperados como el maracuyá, el azafrán y el aceite de oliva, y que forman parte del patrimonio gastronómico de Francia. No se ciñe a los gustos del público, hace recetas según su inspiración y deja que su selecta clientela descubra novedades, cosas que no conocen y que a veces ni se imaginan. Pero la idea no es crear por crear ni ser original por ser original, pretende que sus pasteles sean algo agradable para comer y quizás por ese empeño suyo gustan tanto. El chocolate le obsesiona y para una de sus creaciones, el Aztec, relacionó su sabor con la evocación de México, así surgió este pastel, hecho a base de chocolate con una cocotte de ron con vinagre balsámico, pan de avena, uva y hojaldre de chocolate sin harina. Aunque como consumidor, Hermé confiesa su preferencia por lo más sencillo: el flan.

Pierre Hérmé ha editado más de veinte libros o biblias de la gastronomía, así son considerados, ha obtenido numerosos premios y en reconocimiento a sus logros se le ha distinguido en su país como Caballero de la Legión de Honor de Francia. Dada su enorme creatividad, Hermé es considerado el Picasso de la pastelería y solo hay ver su página web para secundar tal calificativo.



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