La brújula de los vikingos

Entre los años 900 y 1200 a. de C. los vikingos controlaron el Atlántico, navegando con pericia en mar abierto. Los antropólogos suponen que, para hacerlo, disponían de algún tipo de reloj solar. Claro que este reloj solo les sería útil en días despejados, pero ¿qué ocurría si había niebla o estaba nublado? Aún no se había inventado la brújula.

Un grupo de investigadores de distintas universidades europeas ha publicado un artículo en la revista científica Proceedings of the Royal Society London B, que resume todos sus avances desde que empezó el estudio en 2004. Ramon Hegedüs es investigador de la UdG, un físico que forma parte del equipo implicado en este proyecto que intenta verificar una hipótesis formulada el año 1967. Dicha hipótesis sugiere que, en ausencia de sol, los vikingos podían orientarse durante sus largas expediciones mediante la polarización, una propiedad de la luz. Una teoría bastante aceptada por los científicos, aunque todavía falta demostrarla.

Se especula que los vikingos disponían de un cristal denominado sunstone (piedra del sol), se trata de un mineral muy común en Escandinavia y que tiene unas cualidades polarizadoras. Esto significa que presenta la propiedad de localizar el sol cuando los ojos no pueden verlo. Algunos animales también poseen esta cualidad y la utilizan para desplazarse. El caso más significativo es el de las abejas productoras de miel, pero también se da en algunos pájaros y peces, que son capaces de detectar esta propiedad de la luz.

Hegedüs considera factible la hipótesis según los principios de la óptica. Los experimentos realizados demuestran que la polarización puede permitir la localización del sol y, por tanto, del norte geográfico y así navegar. Solo queda por determinar qué grado de precisión ofrece la piedra del sol. De momento, cuentan con un simulador en forma de esfera de medio metro de diámetro que facilitará datos sobre la exactitud con que se puede estimar la posición del sol.

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