El Fondo Monetario Internacional está compuesto por unos señores que le dicen al mundo cómo gestionar el dinero, mientras ellos ganan unas cantidades tan obscenas que su principal problema es gastarlo.
A estos señores, los presidentes y reyes los reciben con honores de jefe de estado y genuflexiones. Puede parecer patético, ridículo o esperpéntico, pero así hemos construido el mundo y así es. Somos tan imbéciles y estamos tan anestesiados que aceptamos la existencia de engañifas como el FMI, el Banco Mundial, los G-8, 12 o 14, la ONU… sin abrir la boca, pese a comprobar a diario que no sirven para nada.

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