Mala cosa, la ignorancia

Cuando uno padece una enfermedad grave, lógicamente tiene el deseo de curarse. Esto debía ocurrirle a la monja francesa que, afectada de la enfermedad de Parkinson, escribió el nombre de Juan Pablo II en un papelito, quién sabe con qué intención. El caso es que dicho papel ha servido para que se inicie el proceso de beatificación del anterior Papa y llevarlo a los altares, pues se le atribuye la milagrosa curación de la monja.



Como lega en materia de canonizaciones, ignoro si una palabra escrita posee el valor suficiente para que alguien sea santificado, si una curación inexplicable puede considerarse milagro, si existe una serie de requisitos que debe cumplir el aspirante a santo para que el Vaticano lo entronice, si la gente prefiere el bisturí o los escapularios. Mala cosa, la ignorancia.

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