Juan Tirado, de 76 años, asesinó a su esposa de 71, en Bescanó. La pareja estaba en trámites de separación y el hombre hizo caso omiso de la orden de alejamiento que tenía por haber maltratado y amenazado a su mujer.Cuando sucede un delito de este tipo, se investiga si había denuncias previas y medidas judiciales para proteger a la víctima. En el caso del ejemplo, se había decretado una orden de alejamiento, que no sirvió de nada. Aunque existan antecedentes, denuncias, medidas preventivas de protección, es evidente que la ley ni disuade ni protege. Al hombre que ha decidido matar a su pareja, le importa muy poco lo que estipule una orden del juez. El problema es cultural y social y su resolución no es sencilla.
Como dijo la presidenta del Institut Català de les Dones, “Es urgente borrar del imaginario colectivo los modelos tradicionales de relaciones entre sexos basadas en el poder. Se tienen que transmitir nuevos modelos de relación y de resolución de situaciones conflictivas”. La idea es excelente, llevar a la práctica estos principios, ya es otra historia.
1 comentarios:
Por desgracia, temo que las estadísticas aumentarán.
Observa al niño-dictador que monta un pollo en la caja del supermercado porque exige unas chuches, en vez de darle una reprimenda o un bofetón, al final acaban comprándoselas.
Después, cuando nunca nadie le habrá negado nada, ¿cómo consentir que sea su pareja la primera en hacerlo?.
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