El poder corrompe



“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, esta cita sintetiza el pensamiento de John E. Dalberg Acton y se corrobora día a día en cualquier rincón del mundo. Los gobernantes, con sus honrosas excepciones, y aún en las democracias más consolidadas, tienden, por lo general, a ciertas dosis de autoritarismo. Si además, y pese a las apariencias de su discurso y poses demagógicas, llevan dentro un tirano, sus arbitrariedades, su corrupción y la impunidad para hacer de su capa un sayo reflejan el abuso de poder contra los indefensos ciudadanos. Cuando se aspira a la presidencia con pésima administración y mal gobierno o se argumentan razones contra la irracionalidad de las decisiones, éstas deben contrarrestarse con controles e instituciones que velen para que prevalezcan las demandas de los ciudadanos.

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