Ryanair gana

La cuestión no es si la compañía aérea Ryanair abandona parcial, total o eventualmente el aeropuerto de Girona. El problema surge cuando durante los años que lleva operando no han aparecido otras compañías que ofrezcan vuelos alternativos. La AGI, la asociación formada por la Generalitat, la Diputación y la Cámara de Comercio de Girona solo sirve para pagar todo lo que demanda Ryanair, y es que el plan de la aerolínea es perfecto. No solo consigue subvenciones camufladas, sino que además logra el control absoluto de cualquier pequeño aeropuerto donde se instala. Es un mal para el que ninguna ciudad ha sabido encontrar remedio. Ryanair controla el servicio de tierra, los transportes..., y termina haciéndose un aeropuerto a la medida, donde cualquier otra compañía que desee operar se sienta ahogada y perseguida por los irlandeses si osa establecer un enlace que entre en competencia con alguno de los suyos. Esto le ha sucedido a Transavia, que hace unos años se atrevió a poner un vuelo a París. Esta compañía volaba a París de verdad, a Orly, y no como Ryanair que aterriza en la Guayana francesa, un portavoz de esa compañía explicó que el mobbing de Ryanair era asfixiante, tanto que los holandeses decidieron suprimir la ruta.

Lo malo es que, hoy por hoy, resulta imprescindible pagar el chantaje de Ryanair. No parecen mucho los 12 millones de euros que piden si los comparamos con los 300 millones y los 1.700 puestos de trabajo que Ryanair calcula que se perderían. Una trampa perfecta. O yo o el abismo. Y la última opción ni se considera.

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