Productividad improductiva

La productividad relaciona la producción y los recursos utilizados. Hay diversas maneras de mejorarla: con un abaratamiento de las materias primas, con la buena calidad del producto acabado, con una tecnología que permita fabricar más en menos tiempo, etc. Ahora, con la crisis, se pretende aplicar la productividad solo a los trabajadores. Una idea que llega de Alemania, donde los salarios son bastante más elevados que los de aquí, y que no cuesta imaginar cómo se aplicará en España, un país especialista en explotar al obrero, donde incluso se ofrecen trabajos sin remuneración. Con estos antecedentes de bandolerismo descarado, la idea alemana se traducirá en una reducción de los sueldos.


Suben los precios de todo: petróleo, electricidad, agua, comida, ropa…, pero se recorta el salario. No importa. Se trata de conseguir una óptima productividad, y vamos por el buen camino. Ya tenemos los horarios laborales más largos de Europa, y ante la amenaza de quedarnos en paro, aceptaremos que nos mantengan en el puesto cobrando la mitad, si hace falta. Pese a nuestros esfuerzos, Alemania ni trae sus empresas ni invierte un céntimo en nuestro país, pero nos deja la puerta abierta por si queremos ir a trabajar con ellos. Eso sí, nos exige preparación y dominio de la lengua de Goethe. Dankeschön.


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