Detalles

Con el paso de los años valoro una serie de detalles. Son pequeños actos que le ponen un pellizco de sal a la vida. El beso que cada mañana intercambias con tu pareja aún soñolienta. Ese desayuno que se repite día tras día: el café, el cruasán de chocolate, el zumo… La ducha con el agua caliente a presión cayendo sobre la espalda entumecida. El toque de colonia antes de salir de casa. El SMS de una amiga que te alegra la jornada más gris. La sonrisa que le devuelves al niño que te mira en un semáforo. Una cena con los amigos. Son detalles importantes que te ayudan a sobrevivir en este inhóspito mundo y que hacen que te sientas persona.

Sentir que eres dueño del tiempo mientras remoloneas en la cama la mañana de un lunes, cuando cuesta arrancar la semana. Escuchar los sonidos de la calle, de la realidad que te envuelve. Creer que controlas la vida, cuando sabes que es ella la que te domina y te zarandea. Tocar la piel amada y percibir las mágicas sensaciones que provoca. Mirar el sol y cegarse de luz para quedar a oscuras. No hacer nada, dejar que pase el tiempo sin más. Intuir que vas por el camino acertado después de haber corrido por mil atajos que no iban a ninguna parte.


Estos son los detalles que me importan, las cosas importantes de mi vida, al fin desnuda de disfraces.

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