Cosas que pasan en política


Joan Pluma (tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Girona) ha decidido entrar en el gobierno de CiU como director general de Patrimonio Cultural sin renunciar a su militancia en el PSC, y el líder de los socialistas catalanes Joaquim Nadal opina que esta decisión es de una coherencia implacable. O sea que, diccionario en mano, no se puede aplacar, amansar, suavizar o mitigar. Y, sin duda, implacable es, y coherente no lo es menos, que Joan Pluma firme con una mano su nombramiento como alto cargo en el gobierno de CiU, mientras que en la otra mano sostiene su carné del PSC. ¿Cómo se come esto?, se preguntarán ustedes. Fácil. Pluma no abandona su militancia en el PSC, la deja en suspenso, en una especie de excedencia.

Teniendo en cuenta que en este santo país los políticos se dedican a su profesión para servir al pueblo y defender sus intereses (los del pueblo), no sería descabellado que, para ejercer su labor del mejor modo posible, un político tenga carné de todos los partidos y milite en uno o en otro, o por qué no, en todos a la vez, si con ello el Estado y sus ciudadanos resultan beneficiados. Hasta que este ideal democrático se instaure, una oportuna excedencia ahorrará muchos cargos de conciencia y no pocos problemas, porque si tuvieran que renunciar al carné del partido o a sus ideales, algunos políticos no sabrían donde tienen ni el uno ni los otros.

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