No tiene tanta importancia saber quién es Julian Assange, lo relevante es saber qué significa. Más aún si tenemos en cuenta las palabras de Sarah Palin referidas al periodista australiano: “Hay que cazarlo como a Osama bin Laden”, y si consideramos la cacería legal que articula el congresista republicano Peter King al solicitar que WikiLeaks sea declarada una organización terrorista, lo que, según Estados Unidos, la equipara a Al-Qaeda y permitiría que sus miembros sean secuestrados y torturados, así como todos los que contribuyan económicamente a sustentarla y quienes lean sus documentos filtrados.
20 de diciembre de 2010
El nuevo icono
17 de diciembre de 2010
La otra cara de la moneda
Se ha hablado mucho sobre la huelga salvaje de los controladores aéreos y no abundaré más sobre un tema que ha de resolverse en los juzgados. Prefiero reflexionar sobre otro aspecto: el derecho a estar de baja que tiene cualquier trabajador enfermo.
13 de diciembre de 2010
Pobre Zapatero
“Zapatero es la clave. Si actúa con rapidez, podría jugar un papel vital para salvar al euro del colapso”, dice el diario The Economist. España mantiene en vilo a la Unión Europea, hasta el punto de poner en peligro su continuidad y dejarla al borde de su disolución. Por si fuera poco, Zapatero puede hundir la moneda única, según las tesis del periódico inglés.
8 de diciembre de 2010
Lejía, insulina y barbitúricos
Dicen los que saben del tema que no existe el crimen perfecto, pero yo tengo mis reservas. Joan Vila, celador de la residencia de ancianos La Caritat de Olot, lo había conseguido hasta que él mismo confesó haber asesinado a once personas en poco más de un año.
De acuerdo que, si se confirman los hechos, la responsabilidad de estos delitos se atribuiría a título individual al homicida, pero ¿cómo quedará afectado el prestigio de la residencia? Es evidente que algo ha fallado para que tantas muertes hayan pasado desapercibidas, empezando por los facultativos que firmaron el acta de defunción de las víctimas. Recordemos que la muerte número once se detectó por casualidad en el hospital de Olot, cuando el médico que entraba de guardia vio algo extraño. A partir de aquí, la confesión macabra de Joan Vila. Lejía, insulina y barbitúricos, no puede decirse que las “armas” empleadas para matar fueran muy sofisticadas, aunque no se discute su eficacia. Lo que sí es innegable es que nadie sospechó del celador ni puso en duda que los ancianos habían muerto a consecuencia de sus achaques y no caritativamente asesinados.
¿Cómo se certificó la muerte de los ancianos? ¿Cuál fue el protocolo de actuación del geriátrico? ¿Ningún familiar de las víctimas intuyó algo raro? ¿Cuántos cadáveres más podría haber si Joan Vila no hubiera confesado sus crímenes? ¿Basta la edad avanzada de una persona para considerar su muerte como natural? Seguro que el juez encargado del caso también se hace estas preguntas.
1 de diciembre de 2010
Qué pasa
Lo dijo Umberto Ecco, los economistas se dividen en apocalípticos o integrados. Los primeros vaticinan que nos encaminamos hacia una época en la que viviremos como en Mad Max y defenderemos nuestra maceta de pimientos y nuestra lata de olivas rellenas de anchoa con ráfagas de ametralladora y granadas de mano. Los segundos auguran que vamos a salir vivos de la crisis. Entre ambas opciones se baraja una nueva sociedad y no pinta nada bien, para qué vamos a negar la evidencia.
Miremos si no hacia Irlanda, a principios de año se rebajó el sueldo de los funcionarios un 15% y los jubilados veían cómo volaba un 20% de su paga. Hoy el país está en bancarrota por obra y gracia de los poderes económicos y la Unión Europea tendrá que poner dinero para salvar el sistema bancario. ¿Pero tienen culpa de la crisis los funcionarios y jubilados irlandeses? ¿No es Irlanda un ejemplo de neoliberalismo, un modelo que debía ser caminar sin el apoyo de la protección social y la política socialdemócrata?
Veamos ahora España, la bolsa había llegado a los 11.000 puntos del Ibex, el índice de valores, y se las ve negras para no perder los 9.500 puntos actuales. Lo que se debate es si, después de Portugal, seremos los siguientes en poner nuestras barbas a remojo pidiendo la limosna de las arcas europeas. Aunque la realidad es que algunos desaprensivos hacen bajar las bolsas más débiles para ganar millonadas apostando a la baja. Las apuestas se inician con rumores: Zapatero sabe que España está colapsada o Cameron no pagará la nómina de los funcionarios. Algunos países se protegen contra estos rumores difundidos sin pruebas. Italia, por ejemplo, ha prohibido apostar contra valores bancarios, energéticos, eléctricos y estratégicos. Alemania hizo algo similar. ¿Cuándo hará España lo mismo? Mejor aún, ¿cuándo se tomará esta decisión en todo el mundo? ¿O es que vamos a permitir que gente sin escrúpulos se enriquezca a costa de la ruina de países enteros?
Un dato, los más ricos de Estados Unidos han aumentado sus ingresos un 700% en 40 años, los menos afortunados han perdido un 10% de su poder adquisitivo. ¿Y qué significan estas cantidades? Que vivimos en un régimen económico que prima a las élites y se olvida del resto de los ciudadanos, que cada vez son más pobres. ¿No era la meta construir una sociedad más justa y racional, una sociedad del bienestar para todos?
