20 de diciembre de 2010

El nuevo icono

No disparen al mensajero


No tiene tanta importancia saber quién es Julian Assange, lo relevante es saber qué significa. Más aún si tenemos en cuenta las palabras de Sarah Palin referidas al periodista australiano: “Hay que cazarlo como a Osama bin Laden”, y si consideramos la cacería legal que articula el congresista republicano Peter King al solicitar que WikiLeaks sea declarada una organización terrorista, lo que, según Estados Unidos, la equipara a Al-Qaeda y permitiría que sus miembros sean secuestrados y torturados, así como todos los que contribuyan económicamente a sustentarla y quienes lean sus documentos filtrados.

Julian Assange es ya en un personaje histórico. De ser un perfecto desconocido ha pasado a convertirse en un icono mundial. Doscientos cincuenta y un mil cables estadounidenses sobre las guerras de Afganistán y de Irak, considerados secretos de estado, han quedado expuestos a la opinión pública mundial y hacen de Assange un proscrito. Se le aplica la euro-orden que entró en vigor al día siguiente del 11-S, uno de esos tejemanejes seudolegales que pone en marcha el gobierno USA cuando le sale de la gorra. Curiosamente, ningún país puede actuar contra espías o militares norteamericanos, pero Estados Unidos se propone llevar a los tribunales, con la aquiescencia del gobierno sueco, a un periodista que ha divulgado documentos oficiales y juzgarle con una Ley de Espionaje de hace un siglo. Parece que nada ha cambiado en la era Obama.

17 de diciembre de 2010

La otra cara de la moneda

Se ha hablado mucho sobre la huelga salvaje de los controladores aéreos y no abundaré más sobre un tema que ha de resolverse en los juzgados. Prefiero reflexionar sobre otro aspecto: el derecho a estar de baja que tiene cualquier trabajador enfermo.

El médico que firma una baja lo hace bajo un criterio profesional y asume unas responsabilidades. Protege a un paciente de posibles complicaciones en su estado de salud y procura su restablecimiento. En este ejercicio se presupone la honestidad, que debe regir en cualquier actuación médica. Ahora ha quedado en entredicho la labor de los facultativos y se desconfía de la honradez de los controladores, supuestamente enfermos. También se ha sentado un precedente, si los controladores aéreos deben devolver a la empresa las horas de baja, ¿no tendremos que hacer lo mismo los demás? ¿Se suprimirá de un plumazo el derecho a estar enfermo?

De esto no se habla, lo único que nos preocupa es no haber podido ir de vacaciones.

13 de diciembre de 2010

Pobre Zapatero

“Zapatero es la clave. Si actúa con rapidez, podría jugar un papel vital para salvar al euro del colapso”, dice el diario The Economist. España mantiene en vilo a la Unión Europea, hasta el punto de poner en peligro su continuidad y dejarla al borde de su disolución. Por si fuera poco, Zapatero puede hundir la moneda única, según las tesis del periódico inglés.

Europa se hunde y no es por culpa de Zapatero. Grecia, Irlanda y Portugal han sido las primeras víctimas de la debacle económica. La historia se repite y la economía también. Ahora no se rescatan países, se rescatan bancos, que quede claro. Rescatamos a los bancos que se arriesgaron demasiado. Y para acabarla de adornar, los fondos europeos que se sacan para este fin estaban destinados a paliar desastres naturales. ¿Es la actual crisis el desenlace natural a tanto despropósito? Los estados han abandonado a sus ciudadanos, a esa clase media y baja que ya no tiene más agujeros que apretarse en el cinturón que las estrangula por donde más duele: el estómago.

España ha vivido un cuento de hadas, con unos activos inmobiliarios sobrevalorados, ahora toca enfrentarse a la cruda realidad. Tenemos más paro que Alemania y también más inflación. Duplicamos en paro a Estados Unidos, que tiene unos salarios más elevados que los españoles y el precio de la vivienda más bajo. Los políticos nos han mentido tanto como los banqueros sobre la magnitud de sus deudas. Europa se va al garete ante el beneplácito de Estados Unidos, que mangonea los fondos de rescate, y de Inglaterra, que no quiso unirse al euro.

No, la salvación de Europa no depende de Zapatero. Creamos un costosísimo gigante con los pies de barro y ahora ese gigante se desmorona. La crisis empieza a partir de aquí.

8 de diciembre de 2010

Lejía, insulina y barbitúricos

Dicen los que saben del tema que no existe el crimen perfecto, pero yo tengo mis reservas. Joan Vila, celador de la residencia de ancianos La Caritat de Olot, lo había conseguido hasta que él mismo confesó haber asesinado a once personas en poco más de un año.


De acuerdo que, si se confirman los hechos, la responsabilidad de estos delitos se atribuiría a título individual al homicida, pero ¿cómo quedará afectado el prestigio de la residencia? Es evidente que algo ha fallado para que tantas muertes hayan pasado desapercibidas, empezando por los facultativos que firmaron el acta de defunción de las víctimas. Recordemos que la muerte número once se detectó por casualidad en el hospital de Olot, cuando el médico que entraba de guardia vio algo extraño. A partir de aquí, la confesión macabra de Joan Vila. Lejía, insulina y barbitúricos, no puede decirse que las “armas” empleadas para matar fueran muy sofisticadas, aunque no se discute su eficacia. Lo que sí es innegable es que nadie sospechó del celador ni puso en duda que los ancianos habían muerto a consecuencia de sus achaques y no caritativamente asesinados.


¿Cómo se certificó la muerte de los ancianos? ¿Cuál fue el protocolo de actuación del geriátrico? ¿Ningún familiar de las víctimas intuyó algo raro? ¿Cuántos cadáveres más podría haber si Joan Vila no hubiera confesado sus crímenes? ¿Basta la edad avanzada de una persona para considerar su muerte como natural? Seguro que el juez encargado del caso también se hace estas preguntas.

1 de diciembre de 2010

Qué pasa

Lo dijo Umberto Ecco, los economistas se dividen en apocalípticos o integrados. Los primeros vaticinan que nos encaminamos hacia una época en la que viviremos como en Mad Max y defenderemos nuestra maceta de pimientos y nuestra lata de olivas rellenas de anchoa con ráfagas de ametralladora y granadas de mano. Los segundos auguran que vamos a salir vivos de la crisis. Entre ambas opciones se baraja una nueva sociedad y no pinta nada bien, para qué vamos a negar la evidencia.

Miremos si no hacia Irlanda, a principios de año se rebajó el sueldo de los funcionarios un 15% y los jubilados veían cómo volaba un 20% de su paga. Hoy el país está en bancarrota por obra y gracia de los poderes económicos y la Unión Europea tendrá que poner dinero para salvar el sistema bancario. ¿Pero tienen culpa de la crisis los funcionarios y jubilados irlandeses? ¿No es Irlanda un ejemplo de neoliberalismo, un modelo que debía ser caminar sin el apoyo de la protección social y la política socialdemócrata?

Veamos ahora España, la bolsa había llegado a los 11.000 puntos del Ibex, el índice de valores, y se las ve negras para no perder los 9.500 puntos actuales. Lo que se debate es si, después de Portugal, seremos los siguientes en poner nuestras barbas a remojo pidiendo la limosna de las arcas europeas. Aunque la realidad es que algunos desaprensivos hacen bajar las bolsas más débiles para ganar millonadas apostando a la baja. Las apuestas se inician con rumores: Zapatero sabe que España está colapsada o Cameron no pagará la nómina de los funcionarios. Algunos países se protegen contra estos rumores difundidos sin pruebas. Italia, por ejemplo, ha prohibido apostar contra valores bancarios, energéticos, eléctricos y estratégicos. Alemania hizo algo similar. ¿Cuándo hará España lo mismo? Mejor aún, ¿cuándo se tomará esta decisión en todo el mundo? ¿O es que vamos a permitir que gente sin escrúpulos se enriquezca a costa de la ruina de países enteros?

Un dato, los más ricos de Estados Unidos han aumentado sus ingresos un 700% en 40 años, los menos afortunados han perdido un 10% de su poder adquisitivo. ¿Y qué significan estas cantidades? Que vivimos en un régimen económico que prima a las élites y se olvida del resto de los ciudadanos, que cada vez son más pobres. ¿No era la meta construir una sociedad más justa y racional, una sociedad del bienestar para todos?