Mucho por resolver

A estas alturas de la crisis, nadie duda que para salir adelante necesitamos que las empresas funcionen y vuelvan a crear empleo. Sin embargo, da la sensación de que una parte de la sociedad no comparte esta idea. Los empresarios no se han quitado el estigma de gángsteres y corruptos, son los malos de la película porque despiden sin necesidad, porque liquidan empresas…

El marco para que las empresas vuelvan a funcionar es complicado. La demanda interna está bajo mínimos y esta situación durará aún bastante. Es la pescadilla que se muerde la cola: no hay trabajo porque no hay consumo y si no hay consumo no se crea trabajo. Si tenemos claro que todavía nos empobreceremos más porque nos habíamos pasado de rosca, será prácticamente imposible salir de este bucle pues solo nos quedaría buscar la demanda externa exportando. Por eso parece una falacia el argumento de que hay que favorecer la demanda interna con una subida de salarios, incentivando de manera artificial el consumo con medidas como el Plan E, tal y como defendieron el Gobierno, los sindicatos y algunas patronales.

¿Tenemos empresas internacionalizadas? Desde luego. Y algunas están recuperando su mercado. Pero estas empresas no exportan lo suficiente para resolver la demanda necesaria que impulse la economía. Todavía queda mucho por hacer para favorecer la exportación. Lo primero sería hacer nuestras empresas más competitivas en el exterior y en este sentido parece que la solución pasa por abaratar el coste fabricación y de la mano de obra, atacar el absentismo laboral y aumentar la producción, mejorando la organización. Porque los empresarios lo tienen crudo para conseguir nuevas inversiones a través de los bancos.

No cabe duda: hay que conseguir ser competitivos y para ello habría que revisar el sistema de producción vigente.

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