La hecatombe que viene

Han tardado, aunque al final, incluso el más imprudente de nuestros gobernantes está preocupado por la cantidad de parados. La mayoría comienza a angustiarse, pero hay algunos afortunados, todavía con empleo, que ven esta crisis como una coyuntura que les puede beneficiar. Según su criterio, los precios han bajado y la rebaja de la hipoteca los hace económicamente más fuertes. Pese a todo, los expertos alertan: la próxima generación será la primera de la historia reciente que vivirá peor que la anterior, o sea, la nuestra. Así que padres y maestros intentan familiarizar a los chavales con la debacle que se avecina, para que les pille preparados. No se trata de ser catastrofistas y presentar la situación como una hecatombe sin remedio, tampoco hay por qué amargarle la vida a las criaturas. Basta con avisarles del peligro que conlleva cometer las temeridades que nos han traído hasta aquí.

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