Han tardado, aunque al final, incluso el más imprudente de nuestros gobernantes está preocupado por la cantidad de parados. La mayoría comienza a angustiarse, pero hay algunos afortunados, todavía con empleo, que ven esta crisis como una coyuntura que les puede beneficiar. Según su criterio, los precios han bajado y la rebaja de la hipoteca los hace económicamente más fuertes. Pese a todo, los expertos alertan: la próxima generación será la primera de la historia reciente que vivirá peor que la anterior, o sea, la nuestra. Así que padres y maestros intentan familiarizar a los chavales con la debacle que se avecina, para que les pille preparados. No se trata de ser catastrofistas y presentar la situación como una hecatombe sin remedio, tampoco hay por qué amargarle la vida a las criaturas. Basta con avisarles del peligro que conlleva cometer las temeridades que nos han traído hasta aquí.12 de junio de 2010
La hecatombe que viene
Han tardado, aunque al final, incluso el más imprudente de nuestros gobernantes está preocupado por la cantidad de parados. La mayoría comienza a angustiarse, pero hay algunos afortunados, todavía con empleo, que ven esta crisis como una coyuntura que les puede beneficiar. Según su criterio, los precios han bajado y la rebaja de la hipoteca los hace económicamente más fuertes. Pese a todo, los expertos alertan: la próxima generación será la primera de la historia reciente que vivirá peor que la anterior, o sea, la nuestra. Así que padres y maestros intentan familiarizar a los chavales con la debacle que se avecina, para que les pille preparados. No se trata de ser catastrofistas y presentar la situación como una hecatombe sin remedio, tampoco hay por qué amargarle la vida a las criaturas. Basta con avisarles del peligro que conlleva cometer las temeridades que nos han traído hasta aquí.
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