Arquitectura


Con el paso del tiempo, los lugares que usa la gente se hacen más variados y sofisticados, a la vez que sus interrelaciones ganan en complejidad. Algunos tipos de lugar son muy antiguos: el hogar, como lugar del fuego; el altar, como lugar de sacrificio o como centro de culto; la tumba, como lugar para los muertos. Otros son más recientes: el aeropuerto, la estación de servicio de la autopista, el cajero automático…

Los tipos de lugar más antiguos son los que están relacionados con aspectos fundamentales de la vida: mantenerse caliente y seco; desplazarse de un lugar a otro; adquirir y conservar alimentos y agua, el combustible y la salud, cocinar; sentarse y comer; relacionarse con los demás; defecar; dormir y procrear; defenderse de los enemigos; rendir culto y cumplir con los ritos; comprar o intercambiar bienes y servicios; contar cuentos y actuar; enseñar y aprender; afirmar el poder militar, político y comercial; intercambiar opiniones y debatir; luchar y competir; dar a luz; tomar parte en “ritos de paso”; morir.

El concepto de lugar vincula la arquitectura a la vida. Los lugares que usa la gente están íntimamente relacionados con sus vidas. El hecho de vivir comporta necesariamente la organización conceptual y física del mundo en lugares: lugares para trabajar, lugares para descansar; lugares para ser visto, lugares para ver; lugares que son “míos”, lugares que son “tuyos”; lugares placenteros, lugares desagradables; lugares cálidos, lugares fríos; lugares que inspiran reverencia, lugares aburridos; lugares que protegen, lugares para la exhibición; y así sucesivamente.

Como la lengua, la arquitectura no es algo inmutable. Tanto la lengua como la arquitectura (como identificación del lugar) existen a través del uso, y están sometidas a cambios históricos y transformaciones culturales. Las instituciones sociales evolucionan; la importancia relativa de los diferentes aspectos de la vida difieren según las creencias y, por lo tanto, lo mismo sucede con la demanda de lugares donde darles acomodo. Las aspiraciones se hacen más o menos sofisticadas; algunos lugares se convierten en superfluos; nacen necesidades de nuevos tipos de lugar; las modas vienen y van; los nexos (físicos y electrónicos) entre lugares se sofistican.

En la lengua, una información puede ser transmitida de maneras diferentes, utilizando diferentes palabras y construcciones. Las palabras y sus estructuras tienen que concordar con el significado deseado, porque de lo contrario se cae en la ausencia de sentido, o surgen significados inesperados o diferentes a lo pretendido. Las diferentes maneras de decir algo pueden ser solamente eso, diferentes: pero las variaciones en el vocabulario y la construcción también pueden añadir sutileza, énfasis, matiz estilístico o cualidad estética. Lo mismo sucede con la arquitectura; lugares de idéntica función pueden ser identificados arquitectónicamente de manera muy diferente.

Los lugares se identifican por los elementos de arquitectura que contienen. Un lugar para representaciones puede ser identificado de varias maneras: por una plataforma, por un foco, por un círculo de piedras, por una serie de postes marcando un área de terreno, un lugar de reclusión…

*En la imagen, el proyecto Fawcett Ranch House, obra del arquitecto Frank Lloyd Wright.

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