María Domínguez

María Domínguez nació en Pozuelo de Aragón (Zaragoza), el año 1882. Sus padres, campesinos de escasos recursos, apenas pudieron darle instrucción, pero a ella le apasionaba leer y casi de forma autodidacta empezó su formación. La casaron a los 18 años con un hombre que la maltrataba y la humillaba, por eso, con unos pocos céntimos en la mano, huyó del infierno y se puso a servir en Barcelona. Ahorró el dinero suficiente para regresar a su pueblo, allí se dedicaba a tejer medias con una máquina que había adquirido. Como el horario laboral se lo marcaba ella, pues trabajaba en su casa, dispuso de tiempo libre para ocuparlo en su afición favorita; la lectura. Leía de todo, hasta que sintió la necesidad de escribir. Un día, se atrevió a enviar un artículo al diario El Sol en el cual explicaba las vicisitudes de su vida como mujer condenada a la sumisión y al silencio. Se lo publicaron y siguió colaborando en diversos periódicos.

Había mejorado su cultura y su autoestima y María Domínguez se propuso estudiar Magisterio. Trabajaba en casa, escribía en prensa y estudiaba por la noche. Tan arduo esfuerzo obtuvo los resultados apetecidos y logró el aprobado en la Escuela de Magisterio de Pamplona. Sus sueños se cumplían, pero la gripe de 1918 dirigió su vida por otro camino obligándola a guardar cama durante un año. Aprovechó este tiempo para conocer la doctrina socialista, sus planteamientos sociales y laborales, y los incorporó a su ideario republicano.

Viuda desde 1922, María Domínguez volvió a casarse, esta vez con un esquilador que compartía con ella su fe en el socialismo y con quien trabajaba en el local que la UGT tenía en Gallur, localidad en la que residía el matrimonio. También retomó la escritura, prosiguiendo con sus colaboraciones en diversos diarios. Tras la victoria republicana del 12 de abril, se le encargó la redacción de un discurso que pronunció en su pueblo natal para celebrar la llegada del nuevo régimen. Desde ese momento se involucró en el proyecto de dar a conocer los valores republicanos y los cambios que traían para las mujeres. Se había ganado una buena reputación y era muy respetada en política, de manera que cuando hubo necesidad de recomponer el Ayuntamiento de Gallur, se la puso al frente del Consistorio.

María Domínguez fue la primera mujer que ejerció como alcalde en España. Entre julio de 1932 y febrero de 1933, intentó dotar al pueblo de infraestructuras, aliviar el paro, acabar con las abusivas jornadas laborales y los bajos salarios, donar tierras a las familias más necesitadas… Demasiados proyectos para alguien que carecía de apoyos políticos y sindicales. Su gestión era muy criticada y tuvo que abandonar su cargo, aunque lo hizo satisfecha de haber trabajado al servicio del bien común.

Cuando ocurrió el alzamiento militar, daba clases a los niños de Gallur, y por ser persona fuertemente vinculada a la República se la expulsó del pueblo junto a su marido. María Domínguez tenía la conciencia tranquila, ningún mal había hecho colaborando con los avances sociales, pero ya estaba sentenciada a muerte y el 7 de septiembre de 1936 fue ejecutada en Fuendejalón, frente a las tapias del cementerio. Murió María Domínguez, apodada la Chacona, maestra, alcaldesa, mujer tenaz y luchadora. Hoy Zaragoza le dedica una de sus calles para mantener vivo su recuerdo.

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