Enseñar ateísmo en clase de religión

Las religiones deberían enseñarse en los cursos universitarios ya existentes: filosofía, historia, literatura, artes plásticas, lenguas, etc. igual que se enseñan las protociencias: por ejemplo, la alquimia en los cursos de química, la fitognomónica y la frenología en ciencias naturales, el totemismo y el pensamiento mágico en filosofía, la geometría euclidiana en matemáticas, la mitología en historia… O cómo explicar epistemológicamente de qué manera el mito, la fábula, la ficción y la sinrazón proceden de la razón, la deducción y la argumentación. La religión procede de un modelo de racionalidad primitivo, genealógico y datado, reactivar esta historia anterior a la historia induce al retraso, incluso al fracaso de la historia de hoy y de mañana.

Enseñar el hecho ateo supondría una arqueología del sentimiento religioso: el miedo, la duda, la incapacidad para mirar a la muerte cara a cara, la imposible conciencia humana de la finitud y de la infinitud, el papel protagonista y motor de la angustia existencial. La religión, creación de ficciones, pediría un desmonte completo de estos placebos ontológicos, igual como en la filosofía se aborda la cuestión de la brujería, de la locura y de los márgenes respectivos para producir y circunscribir una definición de la razón.

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