Debate

Segundo debate entre Rajoy y Zapatero. Más de lo mismo. Se supone que un debate entre dirigentes políticos en campaña electoral se realiza para que cada uno exponga sus ideas sobre la mejor forma de gobernar el país. Estas propuestas se cimentan en una determinada ideología, en una particular forma de ver la vida y de organizar la sociedad. Al final, deben ganar los programas, no las personas.

En ambos debates, hemos visto un enfrentamiento personal entre dos hombres, cuyo único interés es impedir que el otro se siente en la poltrona del Gobierno. Acusaciones durísimas destinadas a socavar la credibilidad del adversario. Cifras estadísticas. Animosidad. Nos han ofrecido de todo, excepto lo principal: una fórmula para gestionar España. Porque, se supone, que era ésa la intención del debate. O quizás yo soy una ilusa.

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