Suicidio

Sus vidas suman decepciones y fracasos. Él tiene un trabajo gris, podría dedicarse a algo más acorde con su valía, pero le falta coraje para arriesgarse. Ella le ama, pero siente que falta alguna cosa en su vida, un proyecto, una ilusión, un estímulo, por mínimo que sea. Han pasado los años, la rutina y la convivencia con los fantasmas la llevan a tomar una decisión: dejarlo.

Cuando le expone su decisión, él se enfada y grita, pretende intimidarla como otras veces, pero ha detectado que va en serio y, entonces, cambia de táctica, su voz se torna dulce e implora. Llora, se lamenta, ruega, se hunde. Pero ella no piensa echarse atrás, necesita respirar, sus vidas no van a ninguna parte, son ya una pesada carga.

Ella intenta construirse otra vida, aunque no sabe por dónde empezar. Poco a poco vence los traumas, se siente más segura y más fuerte, hasta que un día sucede. Por la acera de enfrente camina él abrazado a otra mujer. La punzada en el corazón le demuestra que aún le ama porque le duele. Reconoce que jamás dejará de amarle, pese a conocerle bien.

Vivienda nueva, trabajo nuevo, expectativas nuevas, vida nueva. Ha vuelto a amanecer.

Suena el teléfono de madrugada y descuelga asustada. Reconoce su voz al instante, está borracho, balbucea mientras le confiesa que la ama, que no puede vivir sin ella. No ha logrado olvidarse de él y es consciente de que nunca lo conseguirá. Esperaba esta llamada desde que se separaron, y es que hay muchas formas de suicidarse.

Comentarios

Toy folloso ha dicho que…
Cuanta tristeza.
Y cuanta cotidianeidad, temo.