Amuleto joya

La tradición de la joya entronca con la religión y se remonta a los orígenes de la humanidad. Había que procurarse amuletos mágicos protectores contra los poderes ocultos, la enfermedad, la desgracia o las plagas y fomentar la fertilidad o la caza. Era necesario, en suma, proteger la supervivencia.

Los primeros elementos usados como talismanes por las tribus primitivas fueron: el cauri, que por su dureza simbolizó la eternidad, combatía el mal de ojo y, por su forma femenina, propiciaba la fertilidad; el coral, que debido a su color rojo se consideró protector o la plata, su color blanco atraía la buena suerte.

Estos ornamentos, al fabricarse con un metal noble, adquirieron un valor añadido que los convertía en joyas, joyas que indican la pertenencia de un individuo a un grupo concreto y determinan su rango social, su riqueza, su éxito en la batalla, su estado civil, el paso por un rito de iniciación… También fueron moneda de cambio, especialmente entre los pueblos nómadas, y sirvieron para efectuar transacciones matrimoniales, establecer la dote de la novia o satisfacer determinadas situaciones de oferta y demanda entre distintos grupos sociales.

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La magia dei cauri

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