Antes se leía más

Con frecuencia escucho a las plañideras quejarse: antes se leía más. Los adultos sentimos la tentación de alabar “nuestros tiempos”, tiempos que la memoria pinta con brillantes colores y se presentan como una época ideal, sin embargo, la memoria es poco fiable, mejora, borra, ilumina o emborrona, aunque no nos demos cuenta.

Antes se leía más. ¿Cuándo? ¿Hace cien años, cuando los analfabetos se contaban por millones? ¿Hace treinta años, cuando en España había
2.353.600 de analfabetos? ¿Quién leía más? ¿Cuántos eran los lectores? ¿Leían las clases acomodadas, los que podían permitirse destinar parte de su dinero a la compra de un libro, en vez de invertirlo en comida?

Las cifras desmienten a los agoreros. Las cifras de escolarización, las de producción editorial, las de ventas de libros.

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