Leer ibros

Por 165, 95 € podemos adquirir Levo Book Holder, un atril para libros que permite leer tumbado en un sillón o en la cama, sin necesidad de sujetar el libro con las manos.

Siempre me ha gustado el contacto con los libros: tocarlos, olerlos, sentirlos… Habrá quien me entienda perfectamente y habrá quien piense que es una soplapollez. No sé quién, pero alguien dijo que el acto de leer es uno de los más egoístas y radicalmente personales e intransferibles que existen. La relación que se establece con el libro es única y cada uno se la plantea de manera diferente. Juan Ramón Jiménez, un tipo peculiar, antes de coger un libro se lavaba las manos tres o cuatro veces, la última vez usaba siempre colonia. Azorín leía cómodamente arrellanado en un sillón de orejas, de espaldas a la ventana, junto a una mesa camilla con brasero y con una manta cubriéndole las piernas.

Yo abro un libro y respiro su inconfundible aroma a tinta y a papel clorado. Acaricio las páginas y las tapas antes de recorrer las carreteras de palabras que me llevarán al destino final y, por el camino, procuro no alterar la encuadernación y preservar intacto aquel volumen que luego conservo en los estantes de mi biblioteca como si jamás hubiera sido hollado por mi mano. No presto mis libros a nadie, una vez lo hice y La isla de coral regresó completamente esmanguillado*. Así que no he vuelto a arriesgarme.

Siento un respeto reverencial por el libro. En la primera escuela a la que asistí, me inculcaron que los libros se forran antes de abrirlos y que nunca, nunca se subrayan o se escribe en ellos otra cosa que no sea el nombre de su propietario. Por eso leo con un bloc de notas y un bolígrafo. Por eso este artilugio para leer libros de manera aséptica no va conmigo.


*Esmanguillado. Vocablo de mi invención que viene a significar: desencuadernado, manchado, con las páginas dobladas, alterado.

Comentarios

Andres ha dicho que…
Los primeros libros o cartillas que recibimos en la infancia al ir a la escuela son como un objeto más lleno de olor y textura sobre el que alguien nos va explicando el significado de esos símbolos que se llaman letras, pero esta última parte es la parte intelectual. La parte sensual es la primera. De ahí nos viene a algunas personas ese re-encuentro con el papel escrito y que algunas personas lo exteriorizan oliendo, pasando la mano suavemente antes de empezar su lectura. Si encima su lectura nos encandila pues es como un encuentro amoroso. Los atriles, leer en el PC o el PDA es como usar preservativo