La comida con los del trabajo

Una tradición más en esta época: la comida o la cena con los compañeros del trabajo. ¿En qué artículo del convenio laboral figura que has de compartir mesa con tus colegas?

Estas reuniones son, pese a todo, una experiencia sociológica remarcable: permiten conocer, en estado puro y libres de inhibiciones, a los jefes y a los compañeros. Durante el resto del año, una máscara de aséptica neutralidad cubre los rostros, estás condenado a pasar siete horas diarias con el pelota, con el trepa, con el jeta, con el listo… y procuras sobrellevarlo lo mejor que puedes, plantándole al mal tiempo buena cara, pero llega la Navidad y todos se impregnan de buenas intenciones, hay sonrisas en lugar de puñaladas traperas y deseos de felicidad que sustituyen a los ladridos habituales. A alguien se le ocurre: ¿Por qué no hacemos una comida…? Si te niegas, te miran mal. Si acudes, estate preparado para lo peor.

El vino calienta el ambiente y descubres que el tipo tímido que nunca habla, no para de charrar; que el jefe, que sólo sabe dar órdenes, es capaz de sonreírte o que ese compañero, tan serio y formal, tiene un lado oscuro cuando se ha bebido la mitad de las bodegas Osborne.

Quien no se atiborre de pésima comida y peor bebida en honor de la fraternal convivencia laboral es un inadaptado social, un obrero autónomo o está en el paro.

Comentarios

Javier ha dicho que…
Esto me suena.
Indigo ha dicho que…
Me sumo al bando de las desadaptadas.
Salu2