El libro

El libro entra en nuestras vidas de pequeños y lo hace casi como un elemento de tortura, hay que memorizar, realizar resúmenes y análisis gramaticales de su contenido.

El sistema educativo contribuye a hacer odiar la lectura en lugar de fomentar en el niño el deseo de leer, de entretenerse, de adquirir conocimiento.

Leer es un placer cuando uno escoge libremente los argumentos y el momento adecuado para entregarse a la lectura. Es un derecho leer los libros que uno decide, sin que prevalezca en la elección el criterio pedagógico o el comercial.

La inteligencia y la fantasía de un niño se desperdician en parte porque en la escuela se aprende a leer, pero no se fomenta la capacidad de pensar, de imaginar, de entender. El libro enseña estructuras lingüísticas, leyes físicas, datos científicos y aporta pocas satisfacciones emocionales, por eso no es de extrañar que una vez abandonada la etapa de formación académica, no se vuelva a tocar un libro.

El libro debería ser un juguete, un estímulo para sentir y vivir emociones, una herramienta para desarrollar la fantasía. Si se consigue que un niño se apasione por la lectura desde sus primeros años, nunca dejará de leer.

Comentarios

RGAlmazán ha dicho que…
Totalmente de acuerdo. El niño tiene que aprender a entender, a la vez que leer. Y luego elegir lo que le guste. Así podrá coger la afición a leer.

Salud y República
Indigo ha dicho que…
Estoy de acuerdo con lo que dices; pero también pienso que hay algo más, una especie de enamoramiento que tiene lugar en algún momento de nuestras vidas y que hace que los libros y la lectura, se queden con nosotros.
Saludos