Construcciones

La sociedad se deshumaniza a marchas forzadas y unos cuantos resistimos como podemos, en la medida en que podemos. Cada día aprendes que el mundo está lleno de mal nacidos, de embaucadores, de hipócritas, que lo importante es ser un poco más persona en una selva donde lo único que cuenta es el estado de tu saldo bancario.

Me hastía y aborrezco este mundo poscapitalista en el que la gente se divierte por obligación, viaja porque toca viajar, compra porque toca comprar, gasta porque toca gastar. El rebaño ha devorado al grupo y está acabando con la libertad y la independencia personal.

Lo peor de ser un animal social es que persigues tu individualidad, pero sin dejar de buscarle un sentido colectivo a todo lo que haces y sientes. El entorno te destruye y tu obligación es volver a construirte, intentar ser tú. Ser uno mismo.

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