Calzada romana

Nuestra época, tan destacada por sus progresos y aupada al pedestal del saber y del bienestar, en muchos aspectos no hace sino repetir y continuar logros del pasado. Muchas de las carreteras actuales del mundo accidental siguen el trazado de las antiguas vías romanas y a poco que escarbemos bajo el asfalto aparecerá una capa de pavimento que ha resistido el paso del tiempo. La construcción de túneles y acueductos por parte de los romanos alcanzó una perfección que ha permitido que muchas de estas obras se conserven hoy en buenas condiciones. Parte de este éxito se debe al “cemento romano”, una mezcla de cal, puzolana y ladrillo cocido en horno, materiales de gran resistencia y duración.

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