Agua

Agua nos muestra la vida de un grupo de viudas en la India colonial de 1938, sus dificultades cotidianas y las agobiantes penurias que impone una religión y una sociedad anquilosada en el pasado. Según las creencias hindúes, al casarse, una mujer se convierte en la mitad del hombre, por eso si él muere antes, la mitad de la esposa ha muerto. En este caso, los sagrados libros imponen a la viuda tres opciones: arder con su marido, casarse con el hermano menor del esposo o llevar una vida de total abnegación.

El film comienza con la boda de una niña de 8 años, que contrae matrimonio con un anciano moribundo. Esa misma noche el marido muere y empieza el drama para la pequeña viuda: se le afeita la cabeza e ingresa en una casa para viudas en la que deberá pasar el resto de su vida consagrada al difunto.

Podría estar jugando, como corresponde a cualquier niña de su edad, pero la pequeña protagonista está condenada, como los 11 millones de viudas indias que hoy viven recluidas en ashrams, rodeadas de una miseria absoluta.

La directora de esta impresionante película, Deepa Mehta, se convirtió en persona non grata en su país por haber mostrado al mundo unas imágenes que denuncian contundentemente el fanatismo religioso.

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