Tutankamon

A mí, la verdad, me gustaba más Tutankamon cuando estaba dentro de su sarcófago, bajo su máscara de oro y lapislázuli. Desde que le han sacado de su morada para que todos podamos verle, se ha desvanecido el encanto.

Tutankamon llevaba descansando, con más o menos paz, tres mil años y pico y ahora, al pobre, lo exhiben en una urna de plexiglás. La exposición de la momia no obedece a intereses científicos o culturales, sino a los pecuniarios, con la excusa de conocer el auténtico rostro del faraón se espera que los turistas se rasquen el bolsillo y obtener con ello pingües beneficios. El turismo flaqueaba en Egipto por culpa de la inseguridad y los atentados terroristas, también porque sus atractivos son sobradamente conocidos por todos, así que las autoridades han recurrido al morbo para incrementar los viajes al Valle de los Reyes.

Si la maldición de Tutankamon fuera cierta, hoy tendría ocasión para vengarse sin piedad de quienes han puesto al descubierto las miserias humanas de un dios.

Comentarios

Truman Cipote ha dicho que…
Jaja. Me ha encantado el slogan de tu blog.

Dicen. ¿Qué dicen? ¡Que digan!