Pornográfico

Etimología griega de la palabra pornografía: del nombre pornê, que designa a las prostitutas, y del verbo graphein, que significa el acto de escribir o representar.

¿Qué distingue a una imagen calificada como pornográfica de una representación explicita de órganos o actos sexuales que aparece en un libro de arte, en un tratado de medicina o en un documento científico? ¿En qué se diferencia la pornografía del erotismo? ¿Es forzosamente obscena la pornografía? ¿Qué significa exactamente obsceno?

¿A qué se le aplica el adjetivo de pornográfico? ¿Existen sueños pornográficos? ¿Las relaciones sexuales o los órganos genitales son pornográficos?

¿Quién consume pornografía? ¿A quién le desagrada la pornografía? ¿Cómo puede la pornografía desaprobarse y al mismo tiempo consumirse masivamente? ¿La producción de pornografía visual está vinculada a condiciones de explotación relacionadas con un trabajo degradante? ¿Cómo es posible que un joven de 13 años, que en países democráticos es suficientemente mayor para ir a prisión, no pueda entrar en un cine para ver una película pornográfica? ¿Por qué es simultáneamente peligrosa e insignificante la pornografía?

La pornografía no sólo plantea problemas sociológicos o jurídicos, también suscita problemas conceptuales, epistemológicos o morales. Pero nunca han sido abordados públicamente. En Francia, por ejemplo, se realizó un estudio sobre los programas de televisión con contenido violento o pornográfico el año 2002, este informe se sepultó inmediatamente después de presentarse.

Existe una opinión general desfavorable a la pornografía que nada tiene de excepcional, pues se basa en la unanimidad con la que se defienden los derechos de la mujer, la protección de los jóvenes, los valores morales. Sin embargo, esta situación se repite en todas las discusiones de ética que se producen: la clonación, la adopción de hijos por parejas homosexuales, la prostitución…

La habitual distinción entre erotismo y pornografía posiblemente posee buenas justificaciones estéticas, jurídicas, políticas o sociales, aunque carece de valor moral. Los filmes eróticos, que no muestran primeros planos de penes en erección o escenas de penetraciones, tienen diferente aceptación social que los filmes pornográficos, donde abundan las escenas de sexo explícito sin ninguna justificación narrativa. A mi juicio, se trata de pura hipocresía, entre la presentación de un pene erecto y uno en reposo o entre el primer plano de una escena abiertamente sexual y otra filmada de lejos bajo una luz débil no hay diferencia moral. ¿Dónde está la frontera moral entre una representación sexual cruda y explícita y otra que no lo es? ¿Por qué pensamos que el erotismo no representa ningún problema moral? Si se analizaran estas razones, quizás llegaríamos a admitir que la pornografía tampoco plantea problemas más graves que el erotismo.

Vivir en el matrimonio, en el concubinato o sin ningún tipo de compromiso. Ser monógamo, multiplicar las relaciones sexuales o no tener ninguna. Cada una de estas elecciones respecto a la vida sexual se considera como la expresión del derecho a la libertad del individuo. ¿Por qué no se da el mismo consenso respecto a la pornografía? ¿Por qué se rechaza el derecho a la pornografía?

*Imagen: John Carroll Doyle

Comentarios

Emilio Cervantes ha dicho que…
Preguntas, María:
¿Por qué se rechaza el derecho a la pornografía?

Se me ocurre que porque es de mal gusto. ¿Podría servir esta respuesta?. O acaso,.. ¿es que el buen o mal gusto no tienen significado ni valor alguno?.

¿Sabemos por qué se ocultó ese informe en Francia?.

Un abrazo,
Emilio
David ha dicho que…
Tú te ganas la vida escribiendo pornografía y sabes cuánta hipocresía hay suelta por el mundo. Siempre habrá gente incapaz de aceptar sus pulsiones sexuales con naturalidad, otra muestra más de la impronta cristiana en nuestras vidas. ¡Vade retro, Satanás!