Dieta mediterránea

Dieta (R.A.E.): 1. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y, por ext., esta comida y bebida. 2. Privación completa de comer.
Dieta mediterránea (R.A.E.): Régimen alimenticio de los países de la cuenca del mar Mediterráneo basado preferentemente en cereales, legumbres, hortalizas, aceite de oliva y vino.


Que me perdonen los señores de la Academia, pero ¿qué comen los chinos, productos marcianos? ¿Acaso en España, país mediterráneo, no probamos el pescado, la carne o el queso?

La dieta mediterránea está de moda por sus saludables cualidades y nuestro Gobierno ha solicitado en el Consejo de Agricultura de la UE el apoyo del resto de países para presentar esta dieta ante la UNESCO y que se convierta en Patrimonio de la Humanidad. Arrogancia no nos falta, como tampoco nos faltan escrúpulos a la hora de hacer dinero vendiendo productos falsamente mediterráneos, preparando jornadas gastronómicas de promoción, simposios, congresos, ferias, encuentros o banquetes en afamados restaurantes. Todos sacan tajada: los investigadores, los dietistas, los nutricionistas, los antropólogos, los gastrónomos, los periodistas, los publicistas, los fabricantes… Empresas como Bimbo, Danone, Freixenet, Gallina Blanca, Kellogg, Navidul, Nutrexpa, Koipe o Panrico se han agrupado bajo el nombre de Asociación para el desarrollo de la dieta mediterránea. Y ya me dirán ustedes qué bondades tienen las sopas de sobre de Gallina Blanca o el pan de molde lleno de aditivos que nos venden Bimbo y compañía.

La dieta mediterránea en una engañifa, la penúltima tomadura de pelo. ¿Cuántos productos típicamente mediterráneos no provienen de las antiguas Persia o China (el melocotón, por ejemplo), de Mesopotamia, de Asia, de África, del norte de Europa o de América? Ingredientes tan “típicamente mediterráneos” como la berenjena (traída por los árabes), el pimiento o el tomate (llegados de América), son hoy ingredientes básicos en muchos de nuestros platos tradicionales. También la viña, el maíz o el olivo, puntales de esta dieta, vienen del Este. La bebida preferida por nuestros antepasados fue la cerveza y no el vino. Las especias, el azúcar… el gusto y la identidad de nuestra cocina son fruto de invasiones, colonizaciones e intercambios.

Si algo hay que ensalzar es la variedad y calidad de la cocina de los países mediterráneos, no una dieta, un régimen. Porque aquí, y en cualquier parte, lo razonable es comer un poco de todo.

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