Che

A veces ocurre que la vida de un hombre, sus palabras o sus obras son retocadas por la historia, embellecidas para crear un mito. Poco a poco, con el paso del tiempo, los detalles ficticios, las versiones subjetivas, se van esfumando y el sueño desaparece gracias al empeño de la tozuda realidad.

Esto le ocurre a Ernesto Guevara, el Che. Convertido en un ídolo romántico de grandeza heroica durante la segunda mitad del siglo XX. Ahora su figura vuelve a cobrar importancia porque se celebra el 40 aniversario de su muerte, acaecida el 19 de octubre de 1967. Este aniversario ha provocado que se alzaran voces críticas contra las nobles causas del bravo guerrillero, que murió luchando por la igualdad de las personas que aplicaba el comunismo: no puedes ser diferente, eres igual que los otros, por decisión propia o a la fuerza. Y el Che mató a quienes no pensaban como él, por causas que consideró justas, algo que no le dignifica ni hace más loable su sacrificio.

El Che fue una pieza del sistema totalitario estalinista que estuvo al servicio del pensamiento único de izquierdas y su cruzada contra el mal contribuyó a que se radicalizará más la derecha sudamericana. Hoy conocemos detalles escabrosos de su vida que nos llevan a cuestionarnos su imagen de mito revolucionario. En la Asamblea General de la ONU declaró: ¿Fusilamientos? Si, hemos fusilado y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Y durante la Crisis de los Misiles, se le escaparon estas perlas: Si los misiles hubieran estado bajo el control cubano, se habrían disparado o Lo que afirmamos es que debemos continuar en el camino de la liberación, incluso si eso cuesta millones de víctimas por bombas atómicas.

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