Un símbolo de fortaleza

Jane Tomlinson falleció el pasado día 4, tras siete años de intensa lucha contra el cáncer. Durante este tiempo se ha ganado el reconocimiento, el cariño, la solidaridad y la admiración de miles de personas en todo el mundo. En 1990, cuanto Jane tenía 26 años y era una enfermera a punto de convertirse en radióloga, se le detectó un tumor cancerígeno en el pecho y tuvo que someterse a una mastectomía. Todo fue bien y parecía que la enfermedad estaba detenida, pero diez años más tarde el cáncer mostró de nuevo su cara con forma de metástasis en pulmones y huesos. Los médicos le dieron seis meses de vida, sin embargo, Jane no se resignó y redobló la lucha contra su enfermedad y además inició una campaña con la finalidad de recaudar fondos para la investigación del cáncer.

Comenzó un programa de preparación física para disfrutar del poco tiempo que le quedaba, aunque, enseguida, Jane advirtió que podía ir un poco más lejos y participó en su primera carrera. En mayo de 2001 disputó la Race for Life, de 5 km. de distancia. Luego corrió tres veces la maratón de Londres, fue así como se convirtió en la primera enferma terminal capaz de concluir la prueba, lo mismo hizo en la maratón de Nueva York. Dos años después recorrió Gran Bretaña de norte a sur, de John O'Groats a Lands End.

Su esfuerzo no pasó inadvertido para los medios de comunicación y ella aprovechó el tirón logrando recaudar para su causa, mediante donaciones y patrocinadores, cerca de dos millones de euros. Mientras se sometía a quimioterapia, fue de Roma a Leeds en bicicleta, ascendiendo en el trayecto varios puertos de montaña del Tour de Francia, como el Mont Ventoux. Aunque quizás su hazaña más memorable sea haber terminado la durísima prueba del Ironman de Florida: un recorrido de 3,8 km. de natación, 180 km. en bicicleta y 42,195 km. de carrera con un tiempo límite establecido de 17 horas. Jane llegó a la meta en un tiempo de 15h.48'32". Este logro se le recompensó con el título de Mujer del Año en Reino Unido, un premio que compartió con la atleta Kelly Holmes, dos veces campeona olímpica en los Juegos de Atenas. Esto acontecía en 2004 y el año pasado Jane aún tuvo fuerzas para ir desde San Francisco hasta Nueva York, un recorrido de 6.780 km., con su bicicleta.

Sus proezas son tan espectaculares que surgieron detractores que acusaron a Jane Tomlinson de fingir su enfermedad, pues costaba creer que una persona en su estado fuese capaz de semejante esfuerzo. Tal vez ni la Medicina ni algunos escépticos hallen explicación al caso de Jane, pero ella ha demostrado que las ganas de vivir y la fuerza de voluntad pueden dejar en evidencia cualquier pronóstico médico. Un ejemplo de fortaleza para todos y una esperanza para aquellos enfermos que se encuentran en una situación parecida.

Foto:
Times online

Comentarios

almena ha dicho que…
No conocía su historia ¡qué mujer! es impresionante su ejemplo.

Beso
Indigo ha dicho que…
Una auténtica capitana: la fuerza del entusiasmo y de la lucha. Me quito el sombrero, dignísima de admiración.
Saluditos