Estadísticas

Es bien sabido que la estadística* es una rama de las matemáticas aplicadas expresamente diseñada para reforzar conclusiones ya decididas previamente. Gian Carlo Rota.

He aquí algunos ejemplos:

Un hombre se encontró un billete de 5 euros y se lo guardó en el bolsillo junto con otro de 10 euros que ya tenía. He aumentado mi fortuna en un 50%, exclamó contento, pero al llegar a casa comprobó que tenía un agujero en el bolsillo y que había perdido el billete de 5 euros. En lugar de enfadarse, se contentó al pensar: No es ninguna tragedia, primero he incrementado mi fortuna en un 50% y ahora la he menguado en un 33%, por lo tanto he ganado un 17%.

En un 33% de los accidentes mortales de circulación, el conductor del vehículo superaba la tasa de alcohol permitida. En consecuencia, el 67% de los accidentes restantes han sido causados por personas que no han bebido. Atendiendo a estos datos, es obvio que conducir borracho resulta mucho más seguro.

Comer pepinillos es fatal para la salud. Un estudio demuestra que el 99% de las personas que consumían pepinillos en 1901 han muerto.

La tasa de natalidad es el doble que la tasa de mortalidad; lo tanto, una de cada dos personas es inmortal.

En los accidentes de tren, el mayor número de víctimas se producen entre los viajeros del último vagón. Por ende, una forma de salvar vidas sería retirar el último vagón de cada tren.



*Las estadísticas son cadenas de acontecimientos computados de manera que de dichos datos pueden extraerse cálculos de probabilidades.

Comentarios

almena ha dicho que…
jajajaaa son geniales los ejemplos.
El primero me encanta porque ¡es una deducción estadísticamente correcta aunque sea irreal! jajajajaja

Un besazo, María
sarónico ha dicho que…
Viejos y nuevos ateos
19 de Septiembre de 2007 - 16:41:39 - Pío Moa
Vale la pena insistir en algunas evidencias que los ciencistas, con espíritu poco científico, no gustan tomar en cuenta. En el siglo XX y ahora mismo han proliferado ideologías laicistas y ateas que han dejado un rastro impresionante de genocidios, en nombre de la ciencia, social o biológica. Este hecho debiera ser analizado seriamente por cualquiera que se proclame ateo, y más si pretende serlo por razones científicas. Pero nos encontramos con el fenómeno opuesto: presenciamos una nueva ofensiva atea que, desde luego, rechaza siquiera ese análisis, lo descarta básicamente y, aprovechando el resurgir de la ideología yijadista en el Islam, se dedica a atacar el cristianismo como supuesto factor de guerra, violencia y atraso. Incluso dicen que, en realidad, aquellas viejas ideologías ateas eran en el fondo religiosas (lo cual recuerda mucho los argumentos comunistas: los comunistas disidentes eran acusados de lo mismo: “idealistas” burgueses, religiosos en definitiva). Mientras nos aseguran que sus intenciones, actitudes y sentimientos (los de los nuevos ateos ) son hermosos y amorosos, y no hay por qué esperar de ellos la repetición de las viejas matanzas.

Lo que no está claro es el por qué de esos buenos sentimientos suyos. ¿Quizá porque genéticamente están programados en esa dirección, al contrario que los viejos ateos? ¿Quizá porque en su cerebro las zonas de los buenos sentimientos están más desarrolladas?

Suelen decir algunos de ellos que el hombre es un animal moral. En mi opinión, esa es una descripción mucho mejor que la clásica de animal intelectual o racional. Pero ocurre que con las mismas palabras nos referimos a hechos distintos. La moral es para ellos un hecho básicamente fisiológico, incluso anatómico, y, como los ateos tradicionales, consideran herejía otra interpretación. Un problema que tienen es que si reducimos la moral a un mero producto de la evolución y de los genes, chocamos constantemente con las conductas “inmorales”, que también existen abundantemente. ¿Cómo considerarlas? ¿Cómo enfermedades o malformaciones? Algo así tendrá que ser. Los viejos ateos neutralizaban a estos enfermos como se han neutralizado las vacas locas en Inglaterra. Ahora a los nuevos ateos esa solución les parece demasiado drástica, o bruta –no explican bien por qué—pero se enfrentan con el problema de que algo hay que hacer con esa gente mal evolucionada y mal genetizada, sumamente peligrosa, en definitiva

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"DENAES denuncia que el Gobierno no tiene voluntad de hacer cumplir la Ley de Banderas"

Es que tiene voluntad de incumplirla, como tiene voluntad de incumplir la Constitución y de echarla abajo mediante hechos consumados, de acuerdo con los separatistas y los terroristas, y con la colaboración de hecho del PP. Lo de las banderas es solo un aspecto más, pero está bien llamar la atención sobre él, porque mucha gente no entiende la maniobra de los estatutos, por mucho que se explique, pero ve con claridad la de las banderas.

Decía ayer un sinvergüenza que "muy bien, de acuerdo,hay que cumplir esa ley, pero también las demás, empezando por la de educación ciudadana". La ley de banderas es constitucional, no de partido, está por encima de los partidos. La de la educación contra la ciudadanía es una ley impuesta por un partido, el partido que incumple la Constitución e intenta hundirla, precisamente.
O.T. Socas ha dicho que…
En Estados Unidos se usa para todo la estadística. Sobre todo en cuestiones de salud y de enfermedades y prevención. Muy bueno tu post. He añadido un vínculo de tus blogs desde mi blog Ciudad de Palabras, porque me gusta mucho. Felicitaciones.