En tierra de nadie

Comedia o drama, eso depende de la sensibilidad del espectador o de las diferentes situaciones que surgen a lo largo de la película “En tierra de nadie”. Dirigida por el bosnio Danis Tanovic, narra las peripecias de dos soldados enemigos, uno bosnio y otro serbio, atrapados en una trinchera, tierra de nadie, entre los bandos enfrentados.

La sátira es muchas veces la manera más inteligente de explicar la crudeza de la vida. Y es precisamente esa fina cuchilla del humor la que se emplea para destripar la esencia de la guerra de Bosnia en 1993, pero que podría aplicarse a cualquier otra guerra habida o por haber. En el espacio acotado de la trinchera se despliega el muestrario de la condición humana: el afán de poder, la rabia, la impotencia, la venganza, el feroz instinto de supervivencia… todo bajo el imperio de la más universal de las leyes: la que impone el más fuerte.


Para terminar de dibujar el cuadro de la sinrazón bélica, entran en escena las tropas de interposición de la O.N.U., los pitufos, ineficaces, burocratizadas y corruptas, que por encima de todo buscan acallar la conciencia de la comunidad internacional sin mojarse. Y la prensa sensacionalista, que sirve antes a las cuotas de audiencia que a la verdad.

Los personajes de la historia son gente corriente en una situación extrema, podrían intercambiar sus uniformes y no se alteraría la trama. Desde una perspectiva bastante neutral, se aceptan las atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia, hubo víctimas y hubo criminales, pero la película no acusa, es un grito contra la violencia de cualquier tipo.

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