Hello Kitty como castigo

Los policías tailandeses de la Unidad de Supresión del Crimen que incurran en una falta leve ya no recibirán el castigo disciplinario de rigor, sino que, desde ahora, llevarán un brazalete rosa con el dibujo de Hello Kitty.

"Para algunos agentes la vieja reprimenda ya no funciona. La nueva iniciativa pretende provocar un sentimiento de culpa y conseguir que no se repita la infracción", ha dicho el director en funciones de este departamento policial, el coronel Pongpat Chayapan, según publica el
Bangkok Post.

Deberán lucir este brazalete distintivo los agentes implicados en una pelea, los que falten al trabajo sin permiso, los que aparquen su vehículo en zonas prohibidas y los que sean objeto de reclamaciones durante el desarrollo de sus funciones. Además, no podrán comentar el castigo con nadie y deberán soportar la vergüenza como hombres.

"Elijo este símbolo porque es rosa y fácil de ver", explica Chayapan. El personaje de Hello Kitty se creó en 1974 y en sus casi 33 años de existencia se ha convertido en un icono mundial. ¿Por qué tiene que resultar ofensiva la imagen de esta gatita que se comercializa en más de 50 países y de la que existen más 50.000 artículos diferentes? ¿Pretenderá ser un ataque humillante a la virilidad de los policías sancionados? La medida es un recurso bastante infantil.

Comentarios

Andres ha dicho que…
Indudablemente el brazalete es bastante infantil, pero la medida de que alguien se sienta avergonzado ante su comportamiento en sociedad no estaría mal aplicarlo.
La gente que deja en plena acera los excrementos de su perrito ¿no se les debería obligar a llevar una etiqueta que más o menos dijera:"Soy un cerdo" ?.
O lo mismo que se lleva una pegatina en el coche diciendo que se ha pasado la ITV. Otra etiqueta en la que un conductor irresponsable se sintiera avergonzado de llevar en su flamante vehículo.
En definitiva resaltar en las personas la vergüenza que nos produce la opinión ajena a lo mejor nos hace mejorar ya que las multas se pueden recurrir y la opinión de los demás no parece afectarnos cuando nosotros no estamos en el punto de mira.
aminuscula ha dicho que…
Lo que pasa que la masculinidad es, al parecer, un bien tan valioso ( y al parecer tan fácil de cuestionar, dada la susceptibilidad al respecto de lo portadores de tal bien) que no se me ocurre mejor medida.

Por cierto ¿y cual es el castigo para las agentes femeninas? Esto desde luego no les funcionaría en absoluto.
Indigo ha dicho que…
El castigo es infantil, pero si surte del efecto de avergonzar al que lo lleva y, por lo tanto, evitarlo, me parece bien, aunque me da un poco de risa.
Besito
Fran ha dicho que…
Ciertamente, la humillación pública es un recurso infantil y poco inteligente.

Y tú más… Cuatrojos… Cara de rata… La banda de Hello Kitty… Son respuestas que nada solucionan. La humillación conduce a la rebelión o a la sumisión y ninguna de las dos alternativas es buena porque menoscaban la autoestima.

Nadie es capaz de desarrollar nuevas conductas cuando siente dolor emocional. Sirve de más premiar las buenas conductas que castigar las malas.
Tere Rubio ha dicho que…
Yo también encuentro la medida infantil y poco seria. Kitty es un personaje simpático que ha conquistado a medio mundo y que no se identifica como imagen de un castigo, a no ser que por aquellas tierras de Tailandia el color rosa tenga connotaciones peyorativas respecto a la virilidad de los agentes y se pretenda insultarles.

También es posible que el coronel Pongpat Chayapan sea accionista de la Sanrio y con esta publicidad esté ganando un dinerillo.
Javier ha dicho que…
Vamos bien. El sambenito y el capirote que convertían en befa a los herejes condenados por la Inquisición. La estrella de David marcando como apestados a los judíos. Las orejas de burro con las que se humillaba en las escuelas a los malos alumnos. El cobrador del frac abochornando públicamente al moroso… La carta de derechos humanos reconoce el derecho al respeto de la dignidad, esto habría de eliminar de nuestra conducta los tratos degradantes, los castigos en que se menosprecia, se humilla, se denigra, se convierte en chivo expiatorio, se amenaza, se asusta o se ridiculiza a una persona. No obstante, aún hay quien piensa que deberían ampliarse las estigmatizaciones sociales. Los conductores irresponsables tendrían que llevar un distintivo en su vehículo que los distinguiera de los demás. A este paso, todos cargaríamos con alguna etiqueta que nos convertiría en diana de la crueldad pública.