La vileza del insulto

Desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, la oposición ha cargado contra él con todas las armas a su alcance, atacando cualquier cosa que haya dicho o hecho.

Del presidente del Gobierno se ha dicho de todo. “Si ZP gana las elecciones nos gobernará Forres Gump”, “Presidente por accidente”, “Un castellano que sea del Barça es indigno de ser presidente del Gobierno español”, “Vete con la ETA, que son tus amigos”, “Fascista”, “Zapatero, muérete”, “Terrorista”… Se le ha calificado de tonto, de inculto, de poco inteligente, de desleal y traidor, de cobarde, de mentiroso… La lista de insultos y descalificaciones es tremenda.

Se puede criticar la gestión del presidente, sus decisiones agradarán más o menos, pero nunca debería caerse en la bajeza del insulto personal. El insulto es siempre una parte prescindible del discurso, es el recurso de quien carece de mejores argumentos.

Comentarios

Toy folloso ha dicho que…
A saber que te ha inspirado este post.
Un insulto puede ser abrir una nueva via cuando ves con desesperación que los caminos se acaban.
Como le ocurre a Marianico Rajao y sus chicos.
Javier ha dicho que…
Descalificar al hombre cuando no se pueden rebatir sus argumentos, cuando la vaciedad mental no permite otra cosa que el puñetazo en la mesa y mentar a la madre, cuando se quiere tener razón sin aducir razones ni alternativas viables, cuando no existen elementos de refutación…

El insulto siempre descalifica a quien lo profiere y ofrece una concesión al adversario, que solo callando afirma su dignidad.
Indigo ha dicho que…
El insulto es el último no-recurso, porque si has tenido que recurrir a él, batalla perdida.