Violencia arraigada

Según datos recogidos por cuatro estudios sobre la violencia de género en Cataluña, elaborados entre otros por el Centro de Estudios Jurídicos (CEJFE) y la asociación Instituto Genus, el 60% de los maltratadores son reincidentes -el índice de reincidencia es del 37,4% entre los delincuentes en general- y el 44% de las mujeres víctimas de violencia doméstica no se separan de sus parejas, además, un 80% de las denuncias por violencia de género acaban en conformidad entre las partes.

Los estudios confirman que el fenómeno de la violencia de género es crónico y repetitivo: el 70% de los hombres maltratadores fue maltratado durante su infancia, un 81,4% protagonizó algún incidente violento reciente con otras personas y un 83% minimiza el daño infligido a su pareja. Datos que apuntan a una consolidación de la cultura de la violencia.

Un 73,5% de las víctimas habían sido agredidas antes de presentar su primera denuncia, porcentaje que aumenta hasta el 85,3% en el caso de maltratos psicológicos. Según el informe un 44% de las mujeres maltratadas no se separan tras presentar denuncia, y la media de convivencia con el agresor es de 13,7 años.

Uno de los estudios rompe el tópico sobre el perfil de la mujer maltratada: un ama de casa sin trabajo. El 60% de las mujeres oscila entre 25 y 40 años y el 62% tienen empleo remunerado.

Ya es hora de que la sociedad realice una autocrítica que sancione este gravísimo problema. El último barómetro del CIS indica que el índice de preocupación social por la violencia de género está en torno al 3%. Con este dato tan desalentador, ninguna campaña institucional, ninguna ley integral resolverá el asunto. Ni el Gobierno ni las instituciones pueden erradicar por sí solas la violencia, es la sociedad la que ha de cambiar sus valores y no tolerar que se cometan hechos tan atroces.

Más sobre el tema:
Observatorio de la violencia

Comentarios

Aliki ha dicho que…
Las conciencias han empezado a despertarse y el “algo habrá hecho” o “la maté porque era mía” ya no se aceptan como excusa. Aunque costará mucho extirpar de la sociedad los siglos de tolerancia absoluta hacia la violencia contra las mujeres.