¿Iguales?

Desde el 24 de marzo de 2007, España dispone de un instrumento legal para hacer nuestra sociedad más igualitaria, para impedir que las mujeres seamos discriminadas por el simple hecho de ser mujeres y que nuestra naturaleza determine una posición de inferioridad social, laboral o legal. Pero esta bienintencionada ley no garantiza el vigor de los principios de proclama y la discriminación por razón de sexo continua vigente.

Tantos siglos de civilización, tanto desarrollo adquirido, tanta evolución en el pensamiento y todavía las diferencias genéticas de sexo marcan las distancias entre personas. Aún queda mucho trecho por recorrer para lograr que lo que es legal se convierta en real. En este caso la ley va por delante de los usos y costumbres y si no se impulsa un cambio cultural, de nada servirá una ley de igualdad. Sin un esfuerzo colectivo para erradicar las diferencias que separan a hombres y mujeres, cualquier ley será estéril.

Comentarios

aminuscula ha dicho que…
Así es. Las leyes son solo palabras extendidas sobre un papel, pero harán falta generaciones hasta que las mentes cambien.

Un beso
almena ha dicho que…
Seguro que todos tenemos un ejemplo que ilustraría en la práctica lo que explica tu post.

Un beso, María.
Que tengas un fin de semana feliz.
Aliki ha dicho que…
La Ley de Igualdad debería servir para que nada siga igual y para que la mujer tenga un futuro diferente, sobre todo más justo.
Abrazos.