El silencio de los corderos

La resignación es la aceptación borreguil que anula cualquier acción. Así son las cosas, no se puede hacer nada, con divisas como ésta se acepta un despido improcedente o la corrupción de un político, la muerte de ciudadanos inocentes, el terrorismo, el escarnio a la inteligencia. Poco a poco el pesimismo se instaura y se consolida y la sociedad termina aceptando como irremediable cualquier aberración. Damos por bueno el engaño electoral, los escándalos financieros, los atropellos de la justicia, las villanías del Gobierno, las bajezas morales... Todo cabe en las amplias tragaderas de un resignado. Acostumbrados a ver televisada infamia tras infamia, cualquier degradación nos parece normal y se soporta como elemento de un destino aciago. Pase lo que pase ninguna conciencia se conmueve, ninguna voz se alza, sólo el balido de los corderos sumisos y resignados invade el panorama desolado de la vida. Así son las cosas, aunque podrían ser de otra manera.

Comentarios

almena ha dicho que…
Realmente, hay ocasiones en que siento que mi voz se ha vuelto balido.

Besazo, María
Javier ha dicho que…
Y de vez en cuando, entre los balidos, se escucha un rebuzno.
Toy folloso ha dicho que…
Cada vez hay menos corderos en silencio.
¿O no recordais lo que le pasó al PP en las últimas elecciones?.
Chusé ha dicho que…
"Quien acepta pasivamente el mal es tan responsable como el que lo comete. Quien ve el mal y no protesta, ayuda a hacer el mal." Martin Luther King