Dos caras del mismo viaje

El pasado lunes día 12, George W. Bush visitó en Guatemala las ruinas de Iximché junto con el presidente guatemalteco Óscar Berger y, el jueves, los sacerdotes mayas iniciaron una ceremonia de purificación, al considerar que este lugar sagrado fue contaminado. Parece que compartan el criterio del presidente venezolano Hugo Chávez, que en el podio de las Naciones Unidas dijo aquello de: "Huele a azufre, aquí estuvo el diablo", refiriéndose a mister Bush.

Por allí por donde ha pasado el presidente norteamericano en su viaje a Sudamérica, se ha movilizado la ciudadanía en su contra. En Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México se han sucedido las protestas.


Justo lo contrario le ocurría al presidente venezolano, con su propuesta integracionista se está ganando al pueblo llano y ha recibido las ovaciones y los aplausos más entusiastas en Puerto Príncipe, Argentina, Nicaragua y Jamaica.


Lo explicó el senador republicano Dan Burton: “La región se está moviendo hacia la izquierda, si no ponemos atención y dejamos que la influencia de Chávez aumente en la región, luego EE.UU. se va a enfrentar con un grave problema”. Bush ha llegado a Iberoamérica demasiado tarde. Mientras él mira hacia Oriente, Brasil intenta ser un líder del Tercer Mundo y Venezuela juega su baza con el petróleo. La sociedad civil está unida contra Estados Unidos y, en un viaje de cinco días, Bush no ha logrado recuperar las simpatías perdidas. Con todo lo que tiene encima, a Bush le será difícil competir con Chávez. El estruendo de su fracaso es tan grande que América Latina empieza a hablar por sí misma y por boca de su abrumadora mayoría: el pueblo pobre.

* Foto Prensa Libre: Émerson Díaz.

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