Nieve por un tubo

Este invierno las temperaturas están siendo más elevadas de lo normal y la falta de precipitaciones en forma de nieve limita la práctica del esquí.

Esta pequeña muestra del cambio climático que tenemos encima no sólo afecta a la biodiversidad o al equilibrio climático del planeta, también está teniendo consecuencias, a veces devastadoras, en la economía mundial.

La Federación de Hosteleros de Lérida fija las reservas hoteleras de este mes en un 12%, frente al 80% de años anteriores. Debido a la falta de nevadas, las instalaciones han puesto en marcha cañones de nieve artificial: una práctica con importantes repercusiones medioambientales. Baqueira Beret ha sido denunciada por la organización ecologista Ipcena por la supuesta extracción de agua del lago del Clot de l’Os para cubrir de nieve las pistas en las que esquían, por ejemplo, la familia real española, el ex presidente Aznar y lo más florido de nuestra sociedad. A nosotros nos piden que controlemos el grifo y nos suben la tarifa del agua, pero cuando se trata de que unos pocos privilegiados se diviertan practicando su deporte favorito, no se escatiman gastos ni perjuicios ecológicos.

Nota: “Las nueve estaciones de esquí alpino del Pirineo catalán que cuentan con cañones tienen contratados alrededor de 9.000 kilovatios de potencia, la misma energía que se necesita para abastecer una ciudad de 15.000 personas, teniendo en cuenta que una familia de cuatro miembros no pasa de los 2,5 kilovatios/hora. La factura de luz que pagan algunos de estos complejos por la fabricación de nieve artificial puede acercase hasta los trescientos mil euros. […]Por cada metro cúbico de nieve fabricada, las estaciones pagan alrededor de 0,30 euros en gasto de energía. Baqueira Beret -la que más cañones tiene, 549- puede llegar a producir en una temporada 900.000 metros cúbicos, lo que traducido en dinero supone una factura de luz de 270.000 euros. Aquí hay que sumar los 0,10 euros que cobra la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) por cada metro cúbico de agua - acumulada en balsas u obtenida en lagos- con el que se fabrican poco más de dos metros cúbicos de nieve. A los 2.000 cañones que hay en Catalunya hay que sumar otros 1.700 repartidos entre las estaciones del resto de España. En total son más de 280 kilómetros de pistas innivadas y para mantener cubierta de nieve cada hectárea de ese terreno se necesitan alrededor de 4.000 metros cúbicos de agua”.

Datos extraídos de un artículo de Javier Ricou, publicado en el diario La Vanguardia.

IPCENA

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