Los ojos ven aquello que la mente conoce

Los ojos sólo ven aquello que la mente conoce. No vemos con los ojos sino con el cerebro, que es el órgano encargado de procesar la información que le llega y encontrarle un sentido.

La primera vez que miré una radiografía sólo vi un montón de manchas; luego el médico me explicó qué representaba aquel cuadro claroscuro, las zonas negras correspondían a huecos, las claras a masa corporal, la radiografía era una compleja información, bastaba conocer las claves para descifrarla.

A veces el lenguaje se hace secundario y lo que toma mayor importancia es la percepción inconsciente, la intuición. Esta información entra a través de los sentidos, pero no pasa directamente a la corteza cerebral pensante, sino que se dirige a estructuras cerebrales más primitivas, y tal vez ahí es donde está el "inconsciente" del que habla Sigmund Freud.

Hay muchas cosas irracionales en la vida, una de ellas es el enamoramiento. El amor no es racional, es visceral, es activación de neurotransmisores y liberación de hormonas, dicho con palabras técnicas.

Me sorprende comprobar cuantas explicaciones hallamos sobre las cosas que nos rodean, cómo el hombre trata de moldear la realidad para hacerla inteligible, cómo intenta transformar el caos en orden, en lo que él cree que es el orden. Se viene haciendo desde el principio de los tiempos. Se le ha adjudicado al dios de la lluvia la responsabilidad de que llueva, con esa explicación cesaba la búsqueda de la verdad porque ya existía una "verdad". Cuando creemos tener la respuesta a un enigma, dejamos de buscar, dejamos de aprender, y entonces esa "verdad" se hace dogma, dejamos de cuestionarla. Liberamos el pensamiento para continuar aceptando nuevas explicaciones, y las nuevas explicaciones se aceptan en función de las creencias anteriores y para que no provoquen conflictos con ellas. Así actuamos siempre y de esta manera vamos conformando nuestro pequeño mapa del mundo, nuestra mitología de vida, lo que creemos que es o debe de ser el "afuera", y nos movemos de acuerdo a estas creencias y valores preestablecidos, y lo que es peor, los consideramos tan verdaderos que se los queremos imponer a otros, y los transmitimos a nuestros hijos y a los que tenemos a nuestro alrededor.

No creo que esto sea "malo" y lo pongo entre comillas porque no me gusta hablar en términos de bien o mal, en lo posible trato de no dar a las conductas un calificativo de valor, sino más bien de funcionalidad ante la vida.

Cada día que pasa entiendo la vida de manera diferente y cambia mi idea del mundo, trato de no afianzarme en ninguna idea, de estar abierta a los cambios, no hablo de los conocimientos sistematizados de la ciencia, sino del modo de entender la vida, de ir probando nuevas formas útiles y de deshacerme de conceptos viejos que ya no me sirven, de eliminar miedos y resignaciones...

Los hombres estamos en continuo cambio, el tiempo, las experiencias, los conocimientos, las relaciones con otras personas... nos van modelando. Esto es lo apasionante de vivir, ir creciendo día a día.

Comentarios

almena ha dicho que…
Sí.

:)