Pastillas para no sufrir

Para el próximo decenio, la farmacología habrá avanzado tanto que tendremos pastillas cuasi milagrosas como remedio a nuestros males. Dispondremos de una píldora que nos hará más inteligentes, nuestra capacidad de aprendizaje aumentará hasta límites insospechados y nuestra memoria podría llegar a ser 100 veces superior a la actual. Suprimiremos o controlaremos a voluntad algunas de nuestras emociones y, así, un corazón destrozado por el desamor se recuperará con un comprimido o una inyección, cualquier hecatombe existencial que nos afecte produciéndonos dolor, estrés u otra reacción negativa se evitará mediante fármacos.

Aparentemente todo son ventajas fruto de los avances de la neurobiología y la farmacopea, pero estos logros no dejan de tener sus pegas. Ser más inteligentes aumentaría las diferencias que separan a los ricos, con posibilidades económicas para adquirir las pastillas "mágicas", de los pobres, que no tienen qué comer. Por otra parte, el uso que podemos hacer de la inteligencia no queda exento de riesgos, ¿quién nos asegura que nadie destinará su intelecto a inventar nuevos métodos de destrucción? ¿Qué cantidad de información puede almacenar nuestro cerebro sin dañarse? En los autistas, la capacidad extraordinaria para memorizar se realiza a costa de disminuir otras funciones cerebrales. Tampoco debemos olvidar los efectos secundarios que este tipo de fármacos podrían causar en el organismo, es posible que generen tolerancia y haya que ir aumentando la dosis para obtener los mismos resultados.

La historia del hombre habría sido otra sin la emoción por medio. En nombre del amor se han cometido locuras, el odio ha destruido imperios, el rencor nos amarga la vida... Son reacciones químicas de nuestro organismo que llegan a controlar nuestros actos. Dominando nuestras emociones sufriremos menos, también seremos menos felices, pues es la capacidad de sentir, de emocionarnos, la que nos produce placer. Personalmente, no creo que convertirnos en humanoides –seres con pinta de humanos pero sin ninguna de sus cualidades- sea ninguna bicoca.

Dentro de poco conoceremos la esencia del sentimiento y lo neutralizaremos. Ya no nos electrizará un beso, el placer de un apasionado reencuentro se extinguirá, no lloraremos en el funeral de un ser querido o viendo una película romántica, no sufriremos taquicardia al acudir a nuestra primera cita. Los artistas se quedarán sin empleo o realizarán un trabajo inútil, para qué pintar un cuadro, escribir un poema o componer una sinfonía que no ha de emocionar a nadie.

El miedo a vivir plenamente la vida y la búsqueda obsesiva de una seguridad inalcanzable nos llevará a la farmacia en busca de esas “milagrosas” pastillas capaces de anestesiarnos las emociones y convertir nuestro cerebro en una máquina de procesar datos. Progresivamente, dejaremos de ser humanos para transformarnos en...

Comentarios

Vuelo811 ha dicho que…
Lo que tú planteas no es vida, es un sucedáneo. Es como ver una postal del Partenón y decir que has estado en Grecia.
Yo prefiero conocer lo que no he conocido, sentir lo que aun no he sentido.
No se puede vivir sin vivir.

¿Qué prefieres la pastilla de la levedad o la del peso?
Quantico ha dicho que…
Uffff....ufff...

Me han parecido tan forzadas las conclusiones:

De entrada, hablar de una pastilla que haga mas inteligentes a las personas. No sé, llevo varios minutos tratando de entender esa frase. Como sabe uno que una persona es màs inteligente?. Los màs refinados modelos de la neurolinguistica moderna plantean varios tipos de inteligencia, en donde cada una de dichas inteligencias dista de ser algo innato sino que es, màs bien, algo que puede modificarse, y en ésto la interaccion con el medio y la educacion son cruciales...

Por otro lado, cierto, hay sustancias que eliminan la sensacion "fisica" de dolor, sin embargo siguen existiendo todas las relaciones y asociaciones psicologicas internas; lo mismo es valido para el placer y la felicidad.

El fenomeno humano es mucho mas rico y complejo. Es una pena que al final del posteo pueda quedar la sensacion de que la investigacion cientifica es algo indeseable y peligroso.
DDAA ha dicho que…
Equilibrium es una película donde se plantea la idea de suprimir las emociones para evitar todo lo malo que tienen.

Tras una 3ª Guerra Mundial, los gobernantes ven que jamás se podra superar una cuarta, y deciden erradicar la fuente de las guerras: los sentimientos humanos. Se crea la enorme metropolis de Libria, un lugar utópico donde un lider totalitario conocido como "Padre" guía a la comunidad hacia una nueva era. Todos los librianos se administran una droga muy potente cada 6 horas que les elimina las emociones. Para controlar a la población se crea una orden de agentes de la ley: los Clerigos de Grammaton, una especie de policias entrenados en artes marciales que dominan una mortal tecnica de combate con pistolas, el "Gun Kata"

"Equilibrium"


Creo que hay un punto medio entre tomar pastillas para todo y la idea cristiana de que sufrir es bueno.

¿Y no has pensado en sustancias químicas que amplifiquen las emociones en lugar de eliminarlas? Ya existen, pero lamentablemente son ilegales, como en Equilibrium.
chusé ha dicho que…
Hace cosa de un año leí en una revista que se estaba experimentando con este tipo de píldoras que suplirán nuestras limitaciones intelectuales y nos impedirán sufrir. Tal y como tú planteas, es posible que seamos más inteligentes y suframos menos, pero a costa de ser "robots". ¿Vale la pena?
almena ha dicho que…
mmm no es la vida precisamente la capacidad para la emoción?

Tiene la bioética alguna opinión respecto de estas píldoras?

besos!
david ha dicho que…
Un número considerable de personas ya viven enganchadas a algo: ansiolíticos, antidepresivos, café, alcohol, calmantes, estimulantes, sedantes, hipnóticos, anfetaminas… así que les auguro un estupendo futuro a esas pastillas que nos harán ver la vida definitivamente en rosa. Tal y como anda el mundo ¿quién no iba a apuntarse? Sólo aquellos que tengan valor para seguir viviendo.

Ya lo dice Joaquín Sabina en su canción “Pastillas para no soñar”:

Si lo que quieres es vivir cien años
no pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.
Compra una mascara antigás,
mantente dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
haz músculos de 5 a 6.
Y ponte gomina que no te despeine
el vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine
mas rey que la seguridad,
evita el humo de los clubs,
reduce la velocidad,
si lo que quieres es vivir cien años
vacúnate contra el azar.
Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
¿tienen pastillas para no soñar?
Si quieres ser matusalén
vigila tu colesterol,
si tu película es vivir cien años
no lo hagas nunca sin condón,
es peligroso que tu piel desnuda
roce otra piel sin esterilizar,
que no se infiltre el virus de la duda
en tu cama matrimonial.
Y si en tus noches falta sal
para eso está el televisor.
Si lo que quieres es cumplir cien años
no vivas como vivo yo.
Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
¿tienen pastillas para no soñar?
Eudald Vilar ha dicho que…
Me ha despertado la curiosidad saber que dentro de poco dispondremos de pastillas para mejorar la capacidad mental, pues a mi edad, ya me va haciendo falta alguna ayuda, y me he encontrado con este artículo al respecto que comparto con todos los lectores:

La píldora que nos hará más listos.

http://www.elmundo.es/salud/2003/544/1067019302.html
Naxos ha dicho que…
A mi me parece que estás entendiendo estos avances desde el punto de vista de nuestro presente. Hoy en día cualquier prescripción es oficialmente avalada en nombre de la normalidad y es un atributo de los policías de psiquiátricos, por lo que es vista en un sentido restrictivo y limitante. Pero hoy ya hay drogas que se han liberado de eso y que son liberantes en muchos sentidos, las drogas ya han echado a andar su propia revolución. Y es que por fortuna no todas las drogas son normalizantes, o mejor dicho: no todas las drogas entran en un contexto normalizante. También omites que fuera de ese contexto, la droga implica una experiencia que puede ser significable según el principio activo, la dosis, la recurrencia, y la capacidad psíquica de quien la tome. Me parece que partes de un fundamento muy clásico de uso de pastillas, muy en el sentido de calmar el sufrimiento. Sin embargo, el uso de drogas cada vez es más entendido en términos de una apertura que va más allá de eso, y que busca más que nada intensificar la existencia, matizarla, hacerla circular. Personalmente no comparto este romanticismo nostálgico por los sentimientos humanos, y por emociones yoicas que en el fondo son lastres para abrirse a una transformación ética y singular. Tarde o temprano, las drogas se reintegraran a la sociedad como parte de un sentido común no restrictivo, donde quizá los sufrimientos no tengan ni siquiera razón de ser. Pero ello no quiere decir necesariamente que nos transformemos en algo peor de lo que ahora somos. Sin duda, es una cuestión de enfoques.