Recensiones

Conviene estar informado sobre las nuevas publicaciones que surgen en el panorama literario. Sin embargo, no se ha de tener una fe ciega en los suplementos de periódico, en las revistas o en determinadas críticas.

Toda crítica presupone que el crítico conoce mejor que el propio autor el tema del libro del que se ocupa; de no ser así, ¿cómo podría criticarlo? Pero, en realidad, esto no siempre ocurre o, mejor dicho, no ocurre casi nunca. Naturalmente, el autor de la recensión oculta al lector su desconocimiento del tema, pues de los contrario su autoridad resultaría seriamente dañada; y para no despertar ninguna sospecha, a través de su feroz crítica introduce una distancia entre la ineptitud del autor y su propia superioridad, tarea en la que la magnitud de su empeño suele estar en proporción inversa con la de su ignorancia. Por eso, es conveniente saber que muchos críticos son enanos subidos a hombros de gigantes, y cuanto mayor es su pequeñez, tanto más intentan confundir al lector en vez de proporcionarle una información. En este caso, no se ocupan del contenido del libro, sino que dan por supuesto su conocimiento. Establecen comparaciones con obras desconocidas, abundan en complejísimas alusiones destinadas a supuestos iniciados en la materia, en dogmáticas etiquetas y en referencias cuyo propósito es desmoralizar al lector y tacharlo de ignorante. La finalidad de toda esta parafernalia no es procurar al lector una descripción objetiva de la obra reseñada, sino ocultar la ignorancia del autor de la reseña.

Comentarios

almena ha dicho que…
Y qué prueba de aptitud eleva a semejantes... al cargo de "críticos"?

besos, María