Biquini

El 5 de julio de 1946, Louis Reard, un ingeniero experto en automóviles reconvertido en diseñador, revolucionó el mundo de la moda de baño con la presentación, en un balneario de París, del biquini, un vestido de baño de dos piezas que dejaba al descubierto la mayor parte del cuerpo femenino. El escándalo fue importante, la Iglesia puso el grito en el cielo y el biquini se prohibió en diferentes países europeos, entre ellos España, Italia, Bélgica, Holanda o Portugal. El cambio respecto a los púdicos bañadores que se acostumbraban a utilizar hasta entonces era demasiado espectacular como para que las mentes bienpensantes de la época lo aceptasen con facilidad.

Aunque el nombre de Reard ha quedado definitivamente asociado al biquini, su diseño representaba sólo una evolución del modelo creado por otro diseñador francés, Jacques Heim, que unos meses antes había fabricado una pieza similar. Heim, en cambio, no tenía tanta habilidad para la autopromoción como Reard. De hecho, el mismo nombre de la pieza buscaba precisamente eso, la promoción: Reard la bautizó con el nombre de un atolón del océano Pacífico donde unos días atrás Estados Unidos había realizado unas pruebas nucleares muy controvertidas.

Es más, la capacidad publicitaria de Reard ha dejado en el olvido que un año antes de que presentase su “invento” a los medios de comunicación, la revista norteamericana Life Magazine publicaba un reportaje con fotografías que mostraban a mujeres parisinas bañándose en el río Sena con vestidos de baño de dos piezas. También unas excavaciones arqueológicas en Sicilia sacaron a la luz unos mosaicos datados alrededor del año 1600 a.C. que mostraban mujeres con bañadores de dos piezas, que según los historiadores eran muy populares entre las féminas que utilizaban las termas romanas.

Polémicas y paternidades aparte, el biquini generó un considerable revuelo a mediados de 1940, pero progresivamente fue imponiéndose como la prenda preferida por las mujeres para bañarse. Y todavía más cuando fue adoptado como el vestuario que lucían las aspirantes a Miss Mundo el año 1951, cuando Brigitte Bardot lució uno en la película “Y Dios creó a la mujer” (1957) y cuando Ursula Andrés emergía del mar en una memorable escena de “Agente 007 contra el Doctor No” (1962), un clásico de la serie James Bond coprotagonizada por Sean Connery.

El biquini se popularizó definitivamente, pero esta moda no llegó a nuestras playas hasta que se produjo el boom turístico. Fueron las turista extrajeras las primeras en atreverse a usar el biquini en un país que hasta bien entrada la década de 1970 lo prohibía en la publicidad y en el cine.

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