Competir

Países con economías emergentes como China, India, Taiwan, etc., no sólo compiten en el mercado internacional con sus bajos salarios, también añaden buena formación y dominio de las nuevas tecnologías, por lo que la deslocalización pronto afectará también a los servicios.

Mientras estos países se preparan para competir y otros para resistir la competencia, ¿cuál ha sido el hecho más significativo en Europa? El “triunfo” de los estudiantes franceses para impedir la entrada en vigor del Contrato de Primera Ocupación, que para ellos suponía un incremento intolerable de la precariedad laboral. El país líder de las revoluciones aboga por la estabilidad (el 75% de los jóvenes aspira a ser funcionario) y rechaza la globalización.

¿Y España? Aquí nos mantenemos a base de ladrillos y turismo, hasta que se acabe. Si nos comparamos con los italianos o los franceses, ni tan solo competimos en formación secundaria (eso sí, aquí hay más universitarios, aunque muchos de ellos desarrollan trabajos para los que no se requieren ni estudios medios).

¿Soluciones? Asumir riesgos, eficiencia y flexibilidad. Por ejemplo, durante los últimos años Japón ha introducido reformas más liberalizadoras, recortes de gastos y rebajas de impuestos. Resultados: Por primera vez en 15 años se ha salido del estancamiento. Se han incrementado las diferencias en un país igualitario.

Determinados discursos nos transmiten una idea negativa de la globalización como la gran amenaza a nuestro nivel de vida e insisten en resistir, mientras se anima a defender otro mundo posible, si no cambiamos nada, quizás se cumpla esta profecía del fin del bienestar que nos angustia.

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