La magia de la palabra

Mi curiosidad insaciable me plantea a veces dudas, problemas de difícil resolución. ¿Qué habría en el cerebro antes de existir la palabra? Porque la palabra no es sólo el instrumento que utilizamos para comunicarnos, concebimos nuestras ideas en palabras y en literatura esas palabras constituyen el estilo, que está absolutamente configurado por la idea.

Arnold Bennet dijo que "la idea sólo puede existir en palabras y sólo en una forma de palabras. No se puede decir exactamente la misma cosa de dos modos distintos. Si se altera ligeramente la expresión, se altera levemente la idea. Cuando un autor corrige y pule su estilo, está corrigiendo la idea también. Una idea sólo existe cuando se expresa y no antes. Se expresa por sí misma: una idea clara se expresa claramente, una idea vaga, vagamente".

Coincido en lo esencial con este planteamiento, sobre todo si se aplica a la ciencia, a la filosofía o al ensayo, aunque en poesía y prosa narrativa, en ocasiones se desea expresar de forma intencionada una idea confusa o imprecisa. Puede que en ciencia una idea sea una palabra y en filosofía un concepto su vocablo, pero en literatura primero existe una emoción, luego se apacigua y se transforma en sentimiento y este estado anímico es el que el autor intenta expresar.

Una emoción no es un concepto, ni un sentimiento es una argumentación, por lo cual habrá maneras paralelas de expresarlos. ¿Cuál será la mejor? No creo que exista una más deseable que otra, pienso que depende del autor, de eso que llamamos estilo y que Proust definió "no como el adorno que creen algunos, tampoco es una cuestión de técnica, es una cualidad de la visión, la revelación particular del universo que cada uno ve, y que no ven los demás".

El estilo no es ni un adorno, ni técnica, sino una visión personal, pero diga lo que diga Proust, la forma, la manera de revelar un universo a los demás, es cuestión de técnica. La poesía no suena bien por que sí, en un poema cada palabra está escogida con esmero para crear una cadencia armoniosa, hay una música interior en cada poema, hecha de escritura con número y ritmo, con simetría y asimetría, con alternancia y sorpresa, con sonoridad. En poesía, a menudo, la idea es música. En prosa, la rima queda abolida y el poema se convierte en una sucesión de frases que describen imágenes evocadoras, con frecuencia, hay poesía en la prosa.

¿Cómo se pasa de lo abstracto a lo concreto, cómo escribir con claridad y belleza una impresión confusa, una idea complicada, una intuición? ¿Cómo nacen las palabras, cada idea tiene una palabra y viceversa?

Recuerdo la paradoja que Platón expone en su obra Menón: "Buscar la solución de un problema es absurdo; porque, o bien sabes ya lo que estás buscando, y en este caso no hay tal problema, o bien no lo sabes, y entonces no cabe esperar encontrarlo". Tal vez nunca averigüemos cómo el cerebro traduce sus creaciones mentales en palabras, de dónde surge una idea creativa, si llega del exterior o si es un proceso de recombinación de impensadas asociaciones. Los seres humanos somos muy limitados y nuestros medios de percepción influyen en la manera de interpretar las cosas. El ojo ve porque existe la luz, trabaja con las cortapisas que le impone un sistema celular que trabaja con bastones y conos que impresionan la retina y depende de unas neuronas que lleven estos burdos estímulos al cerebro, sin embargo, lo que vemos nos parece cierto y le otorgamos el rango de verdad.

La escritura pone palabras a nuestro sistema emocional, pero sentimos más de lo que podemos decir, aun así, la palabra es la mejor creación del hombre, con ella influimos en los demás, nos comunicamos, informamos, con la palabra representamos imágenes, producimos música, emocionamos. La vida antes de la palabra debió ser... ¿Qué palabra expresaría mi idea de limitada, aislada, inhóspita, triste...?

Comentarios

almena ha dicho que…
Sólo vida "a medias", quizá sólo vida a medias.
Yo creo firmemente en el poder de la palabra. Siento su poder y, a la vez, su fragilidad, su incapacidad para expresar con exactitud lo que es realmente importante.

Un beso, María