La fuerza de Coriolis

Después de ver un capítulo de la serie “The Simpsons” en el que Bart intenta averiguar si el sentido en el que gira el agua al caer por un desagüe en Estados Unidos es distinto al de Australia, por estar situada en el hemisferio sur, me quedo con el runrún y me voy a la biblioteca.

Consulto un puñado de libros de Física y me entero de que el remolino que forma el agua en los desagües no se mueve necesariamente en sentido contrario a las agujas del reloj. Según una creencia extendida, el pequeño chorro de agua debe girar en sentido contrario al de las agujas del reloj antes de colarse por el agujero, tal y como lo hacen los huracanes. Pero esto no ocurre así. Es una de esas falsas teorías que circulan por el mundo. La fuerza de Coriolis, incluida por la rotación de la Tierra, ejerce un empuje sobre las grandes estructuras naturales, como los huracanes, que por este motivo giran siempre en dirección contraria a las agujas del reloj en el hemisferio norte, mientras que en el hemisferio sur giran en el mismo sentido. Pero, en contra del mito popular, el chorro de un grifo es tan diminuto que el efecto que ejerce la fuerza de Coriolis sobre él es prácticamente nulo en comparación con otras influencias, como la forma y la inclinación del mismo lavabo. Por eso el agua cada vez gira como le da la gana y no imita a los huracanes.

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