Arrebato artístico

Pierre Pinoncelli ha sido condenado por la justicia francesa a 3 meses de prisión y a pagar 214.000 euros por haber roto un orinal a martillazos, y es que no se trata de un orinal cualquiera, sino de uno muy especial, el que Marcel Duchamp hizo pasar por una obra de arte, y que presentó en una exposición con el título Fontaine. Fue rechazado por impúdico y entonces asumió la defensa argumentando que un orinal no tiene nada de inmoral, incluso se exponen en los escaparates; y el hecho de que el artista lo haya modelado o no, es indiferente, lo que cuenta es que lo ha escogido, porque así pierde la utilidad de objeto ordinario y es elevado a la condición de obra artística.

Como se ve, Fontaine tiene en la historia del arte un papel análogo al del lema: “Si Dios no existe, todo está permitido” en la ética, y por eso fue a parar al Centro Pompidou, donde continúa, porque el martillo de Pinoncelli sólo lo ha resquebrajado. No hay, como podría suponerse, ningún rechazo de la deriva artística iniciada por el dadaísmo, sino que el reo, que ya tiene 77 años, ha justificado su acción como un homenaje al espíritu dada. Menudo coraje. Lástima que se le haya pasado por alto la lección previa del arte contemporáneo. Todo está permitido, sí, pero sólo al primero que lo hace corresponden la fama y el dinero. Los epígonos no están invitados a la fiesta.

Comentarios

almena ha dicho que…
jajajaja me ha hecho gracia tu frase "... que Marcel Duchamp hizo pasar por una obra de arte". Es verdad.
Quizá es arte, sí. Pero es, sobre todo, una provocación tal como supongo el autor perseguía.

¿Sabes? ¡estoy aprendiendo tantas cosas leyéndote...!

Abrazo grande