Juguetes sexistas

En una sociedad sexista como la nuestra no es de extrañar que los juguetes también lo sean, y las campañas que se realizan para cambiar este sesgo no logran sus objetivos.

Según una reciente investigación realizada en la Universidad de Granada por María del Carmen Martínez Reina, que encuestó a 400 niños (la mitad de cada sexo) de entre tres y siete años, con tan solo tres años, los peques ya saben que hay juguetes de niños y juguetes de niñas y son excepción los que cambian los roles ligados a su sexo. En la encuesta se pone de manifiesto la importancia que tienen los juegos, pues pueden influir en el desarrollo de valores, hábitos y conductas en la edad adulta.

En este mismo trabajo se entrevistó a dos centenares de universitarios para comprobar si se producen cambios con la edad. A todos se les mostraron 35 juguetes anunciados en televisión y debían determinar si eran masculinos, femeninos o neutros. Salvo algunas excepciones, entre los juguetes considerados femeninos mayoritariamente están las muñecas, los de belleza y los relacionados con la maternidad y las tareas domésticas. Lamentablemente no se ha evolucionado nada en las últimas décadas. En el caso de los juguetes masculinos, sí se aprecian algunos cambios. Los balones, los coches y los juegos de guerra se contemplan como masculinos, pero hay otros: los de construcción, medicina y los ordenadores que se considera pueden ser compartidos por ambos géneros.

Respecto a la percepción de neutralidad, es más acusada por los adultos que por los niños. Pero también entre los más pequeños se dan diferencias: las niñas de tres años tienen una percepción más alta de la neutralidad de algunos juegos que los niños de la misma edad. Los estereotipos siguen perpetuándose transmitidos por los padres, la guardería, la televisión y la sociedad.

Las consecuencias de los regalos determinados por el sexo se ven al observar los datos. La inmensa mayoría de las mujeres se inclinan por carreras de humanidades que les permitan compaginar la vida familiar y profesional, mientras que la juventud masculina se decanta en mayor número por las carreras técnicas y científicas. Estas diferencias, según la investigadora, guardan relación con el hecho de que desde muy temprana edad se entretienen con juegos que abren la mente al pensamiento abstracto en mayor medida que los maternales.

Para Martínez Reina, la premisa a tener en cuenta para regalar un juguete es que todos deben ser tomados por neutros, sin un sexo predeterminado, y anima a los padres a comprar los juguetes que los niños demandan, con independencia de si están considerados masculinos o femeninos. Hasta los siete años, los juegos simbólicos o de imitación son primordiales, en ellos se asume el papel de un personaje y se imita la conducta y el comportamiento de los adultos. De ahí la importancia de romper con la tendencia que intenta hacer de las niñas amorosas mamás con sus bebés de plástico y de los chicos valerosos soldados o expertos conductores de Fórmula 1. Ojalá los Reyes Magos impidan que los estereotipos se adhieran a sus regalos navideños como una etiqueta envenenada.

Comentarios

almena ha dicho que…
Llama mucho mi atención un dato del estudio que citas:
"...las niñas de tres años tienen una percepción más alta de la neutralidad de algunos juegos que los niños de la misma edad..."
Me parece muy revelador de la evolución posterior.

Un abrazo, María.
Chusé ha dicho que…
El quid de la cuestión no es que las niñas vayan descubriendo que hay otros juegos además de las muñecas. La cosa está en el cambio de mentalidad masculina y aquí la evolución va a paso tortuga.